b e n c h o m o @ t e r r a . e s


jueves, 15 de septiembre de 2011

DE INFIERNOS Y COSTUMBRES MORTUORIAS EN CANARIAS (I)




 Guayre Adarguma*

Querido nieto Altakay: Tal como te escribí hace unos días, quiero hacer algunas observaciones a tus manifestaciones  en cuanto que el topónimo dado por los navegantes europeos en la edad media a nuestra isla como isla del infierno y que algunos cronistas e historiadores han venido sosteniendo al hacer referencia a aquel periodo histórico.

Entiendo que tú asumes dicho vocablo, y lo transcribes e interpreta tal como lo implantaron los ignorantes europeos (ignorantes de la cultura y teogonía guanche), y además lo hace extensivo a nuestros ancestros e incluso deduzco que deja entrever que vivimos en el infierno, es posible que en este aspecto tengas razón, pero en todo caso sería un infierno creado por las circunstancias dominantes las cuales están dirigidas por seres humanos, lo cual lo hace más real, efectivo y terrorífico que el propio Armagedón.

Creo que debemos tener en cuenta que el concepto que de infierno tenían nuestros antepasados y que aún hoy tenemos los canarios no sometidos mental y espiritualmente difiere mucho del predicado por la secta católica y por el judeo-cristianismo en general.

Como bien sabes, mis conocimientos en tales cuestiones son ciertamente limitados, no obstante, mi amor a nuestros ancestros y a nuestras raíces espirituales y culturales me pueden más que mi prudencia, por ello, voy a apoyar mis planteamientos en autores de reconocida solvencia académica dentro del sistema imperante (aunque naturalmente la mayoría de ellos sostienen un academicismo españolista) los cuales a pesar de ello no han podido sustraerse a las verdades etnográficas, religiosas e históricas aunque en muchas ocasiones estas son interpretadas desde una  interesada óptica judeo-cristiana y colonialista.

Para el desarrollo del presente trabajo me apoyaré especialmente en el Dr. Bethencour Alfonso, que como sabes su obra fue postergada en su momento por el estamento intelectual oficial y oficialista, - pero sin embargo citada por estos  profusamente cuando les convenía - no sólo porque desmontó el castillo de naipes construido sobre falacias históricas o tervigersaciones en que los comisarios culturales habían convertido la Historia de nuestra Matria, sino que además, igual que Viana, Cairasco, Marín y Cubas,  y otros supieron nutrirse de la Tamusni, la Historia oral de nuestro pueblo tan denotada por los comisarios culturales españoles y españolistas , los mismo que hoy en día tratan de “recuperarla” y según ellos “dignificarla” es decir, manipularla para hacerla coincidir con sus postulados etnocentristas.

Aún cuando deduzco que del contenido de tu escrito se puede desprender una oculta intención  amistosa y bien intencionada de “fincharme”, asumo el reto y “entro al trapo” aún a riesgo de no ser debidamente interpretado o de cometer errores o inexactitudes, las cuales en caso de producirse te puedo asegurar que no estarían guiadas de  mala fe por mi parte.

Querido Altakay, empecemos por ver el gentilicio y topónimo  relativos a nuestra isla según algunos reputados estudiosos del tema, observarás que algunas citas son extensas y en algunos casos reproduzco los artículos completos de determinados autores, -disculpa que abuse de tu tiempo -  esto es así porque como comprenderás no trato de ofrecerte ninguna lección en torno a los temas tratados los cuales tú domina magistralmente, simplemente pretendo que recordemos y compartamos el trabajo de estos autores, muchos de los cuales ciertamente no han sido suficientemente valorados por esta sociedad nuestra tan amante de lo foráneo – y los foráneos – actitud que arteramente teledirigida desde el exterior  inevitablemente a conducido a que nuestra gente sea victima de un profundo complejo de endofobia.
EL TOPONIMO TENERIFE

Amado nieto Altakay, si te parece vamos a dar una ojeada al topónimo castellanizado de nuestra isla, simplemente para recordar algunos conceptos recogidos por los estudiosos y que debido a esta frenética manera de vivir que nos han impuesto y por la acción inevitable del transcurso del tiempo posiblemente se nos ha ido difuminando en la memoria.
Bethencourt Alfonso:

“Cuanto a la etimología que da Viana a la voz Tenerife, que fue el primero que se ocupó de este particular y al que han seguido Abreu Galindo y demás cronistas, no puede aceptarse. Dice que los indígenas de La Palma, descubriendo el Teide gran parte del año nevado, lo denominaron Tenerife, palabra compuesta de las simples Tener, «nieve» y de Ife, «monte elevado». Aparte de figurar este vocablo en la genealogía de los más antiguos soberanos de Tenerife, puede asegurarse de que antes del siglo XV era indistintamente conocida por dicho nombre, Nivaria o del infierno. Ya lo expresan Bontier y Le Verrier: «La isla del Infierno que se llama Tonerfis, tiene la figura de un rastrillo».

Precisamente el apelativo del Infierno no lo dieron a la isla los navegantes que se aventuraban por estos mares, como dicen los cronistas, por sugerirles tal idea el aspecto espantoso de las erupciones volcánicas.

Esta es una explicación habilidosa pero incierta. Se lo dieron, cuando puestos en contacto con los indígenas de Tenerife tradujeron fielmente la voz guanche Chinechi, Chineche o Achinech, modalidades de un sólo término, que significa «infierno»; que los naturales emplazaban en el centro de la isla, donde mora Guayota y demás di vinidades infernales, siendo el Echeyde o Teide la boca de comunicación con el mundo de los vivos o séase la boca del infierno, de los que nos ocuparemos en otro lugar. Y esto es tanto más exacto cuanto en nuestros días, en la actualidad, en pleno siglo XX, cuando por los pueblos del Sur muere alguna persona reputada de perversa, es frecuente oír frases como las siguientes: «Este va a Chinechi», «¡janda, a lo más hondo de Chineche!», «de Chinechi no salgas»; porque de allí salen los xaxos condenados a encarnar en los vivos “La interpretación dada por los cronistas a la palabra no es exacta.


Escribe Fray Alonso de Espinosa: «Los naturales de esta isla que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo la llamaron Achinech»; y Fray Abreu Galindo observa: «Esta isla de Tenerife se llamaba en su común hablar Chineche (otras veces dice Achinech) y a los naturales llamaban Bincheni». No, los naturales no denominaban a su propia isla Chinechi o «lnfierno», ni así mismo Binchini o «Bincheni» o «habitante del Infierno» (de Beny- cheni, al parecer), sino que fueron dictados que les aplicaron los invasores cuando se enteraron de sus creencias teogónicas. Mas en lo firme está Marín y Cubas al declarar que los naturales la denominaban Guanchini, de donde probablemente el nombré genérico de guanches que dieron a sus habitantes.” (J. Bethencourt Alfonso, 1991)

Buenaventura Bonnet y Reverón:

“Según afirman los geógrafos Vidal de la Blache y C. de Almeida, así como el historiador César Cantú en su ”Historia Universal”, veinte leguas al sur del cabo Tenéz, en Argelia, al norte de Orleansville, existe una cadena de montañas llamada Gebel Guanxeris o Guartcheris; del nombre de esas montañas tomaron nombre las tribus que viven en sus alrededores, cuya analogía con la voz Guanche que designaba al habitante de Tenerife y al de la Palma es evidente.

Analizando las voces Gebel- Guan-xeris, tendremos que Gebel significa “monte”; guan, en el lenguaje de aquellos aborígenes quería decir “hombre”, palabra que entraba en la composición de otras, así hemos visto ya, los habitantes de Tenerife y los de la Palma tenían como nombre común el de guanches, como denominación particular, los de esta última isla se llamaban Haouarythes, que según ios historiadores, en nada o en muy poco diferían de los de Tenerife.

Guan-arteme. estaba formado de Guan y Artemi, o sea  “hombre descendiente de Artemi Semidán”, y también “hijos de Artemi;” guan-oth, compuesto de guan, «hombre), y oth. «el que ampara), era el hombre que amparaba, y lo mismo sucedía en las localidades Guan-tecira. y el pueblo de la Guan cha que existe en esta isla, como recuerdo de la raza vencida. La terminación Cha, significa lugar; por eso, Chasna significaba «las bandas del Sur».

Nos resta estudiar el subfijo xeris, cheris o seris. La voz egipcia shait o sheit, expresaba la tierra del lago, cerca de Moeris, donde residieron antes de que los griegos fundaran a Crocodrilópolis, tribus arias en tiempos de Ramsés 3º, como ya hemos probado. Luego, el verdadero nombre sería: Gebel Guan-sheit, y su traducción, “Monte de los hombres de la tierra del lago”. Los guanches que residieron en Egipto en tiempos anteriores al año 1300 antes de Jesucristo pasaron luego a Argelia, bautizando las montañas donde vivieron con la denominación ya indicada, emigrando más tarde parte de esa población a las Canarias.

Sabido es que en Berbería las montañas toman en general su nombre de las tribus que las pueblan, y esta costumbre nos ha facilitado el estudio de esos ramales arios. El monte Wan-nasch reese, (el Guan-xeris de Samson y el Gauser de Duval), está a ocho leguas al S. E. de Sinaab, sirviendo de guía y dirección a los marinos, elevándose mucho por encima de las montañas del país. Véanse Suis y Schaw.

Los geógrafos antiguos y los escritores posteriores al siglo XV, hablan de los Ouanxeris. Edrisi los llama Wanschrys, incluyendo entre esas tribus a los Haouarylhes, habitantes de la Palma.

Del espíritu guerrero de los Guanches da fe Leon Africano, cuando dice: “Las tribus que habitan esta alta montaña (Guanxeris), han sostenida la guerra contra el rey de Tlemencen durante más de sesenta años... Cuentan con 20.000 peones y 2.500 soldados de a caballo.)

Luís de Mármol cita también a los Gaunxeris como una población del desierto de Zuenziga, si bien reduce e número de sus combatientes.

Por último, en su común hablar, según Abreu Galindo, los guanches llamaban a la isla de Tenerife, Chineche. De la unión de esta voz con el prefijo guan, resulta Guan chineche, que vendría a ser  “hombre de la tierra”, etimología que nos parece demasiado artificiosa, tanto más cuanto que este historiador, como los que le siguieron, desconocían por completo la filología y los descubrimientos efectuados hace poco de etnografía. Otros se inclinan a afirmar que de guan y de Chinerfe nació la palabra guanche, pero esto es tan artificioso como lo anterior.

Por desconocimiento de las leyes de construcción del lenguaje guanche no podemos afirmar si la voz Tenerife se deriva de Chinerfe; pero lo que sí sabemos es que antes de conquistarse esta isla, los P. P. Bontier y Leverrier, en el capítulo 68 de su historia, dicen que la isla del Infierno (Tenerife) se llama Tonerfis. Los habitantes de la Palma decían a los españoles, señalando al Teide, Tiner-Ife; o mejor, según otros, Time Rife (monte blanco), y los de Gran Canaria, según Marín y Cubas, llamaban Tenerfe a una punta de tierra que desde allá se descubre al sur de Tenerife. Es muy significativo también que la tradición consigne que existió un Mencey, dominador único de la isla,
llamado Tinerfe el Grande.

Pero dejando a un lado esta cuestión, hemos de hacer constar que la palabra guanche servía para designar como nombre colectivo a varias tribus, las que a su vez conservaban sus denominaciones particulares. Un mismo origen tenían los guanches de Tenerife, Palma y quizá el Hierro, y sin embargo se distinguían con otros nombres, como tendremos ocasión de ver.”[…] (Buenaventura Bonnet, 1925:137-39)

Rafael Muñoz Jiménez:

[…] Aquí no hablamos de si antes de la oleada beréber hacia las islas hubo otros pueblos que habitaron el Archipiélago, pues el punto desde el que miro es el lexicográfico. Ni siquiera si hubo colonias de otros pueblos, como parece deducirse de lo que hemos dicho en el Capítulo 2 (pp. 25-41); es, precisamente, el léxico que ha llegado hasta nosotros el que nos habla de una presencia beréber y por eso digo que lo que en un comienzo latía en mi mente como una hipótesis se ha convertido en una certeza: el pueblo prehispánico es beréber.

Grupo primero: tipo achinech

1. Variantes del vocablo

achinech, achinach, achineche, chinechi, chineche, chinec, achine-tche, atchimetche, chinet.

2. El contexto
Achinech.
A la cual [isla] los antiguos llamaron Nivaria, porque un alto monte que en medio de ella está, llamado Teide, que por su gran altura casi todo el año tiene nieve.

Vese este pico de Teide de más de sesenta leguas a la mar, y desde él se divisan todas las demás islas. Concuerda muy bien el nombre antiguo con el que los palmeses le pusieron, que es Tenerife, porque según estoy informado Tener quiere decir nieve, y Fe monte; así que Tenerife dirá monte nevado, que es lo mismo que Nivaria.

Los naturales de esta isla [de Tenerife] que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo la llamaron Achinech (Espinosa).

chinechi
Los isleños [de Tenerife], anteriormente a la conquista, le decían Chinechi, y los palmeros Tenerife, que en su lengua significa tanto como "monte de nieve", como el
candor ha dado su nombre al Cáucaso. (Torriani).

Achineche.
Esta isla de Tenerife fue llamada anteriormente Nivaria, por la nieve que siempre tiene un monte muy alto que en esta isla está, que llaman el pico del Teide, que aparece más de sesenta leguas el mar adentro; y los mareantes dicen no han visto cosa más alta. Los naturales de la isla de La Palma le pusieron este nombre, Tenerife, compuesto de dos dicciones: tener, que quiere decir "monte" y ife, que es "blanco"; y así, quiere decir "monte blanco", porque este monte de esta isla está mirando de frente a La Palma y del la se ve claro.

Los naturales de la mesma isla de Tenerife, en su propio lenguaje y común hablar, la llaman y nombran el día de hoy Achineche (Abreu Galindo).

Chinechi.
Esta isla tuvo varios nombres assi en la antigüedad como en estos tempos. Nivaria por tener perpetua nieve el alto monte Teide mui descollado de mas de tres leguas de alto, y nueve el pie de su circunferencia, y en lo alto tiene una llanada de mas de legua de onde
se divisan todas las yslas, y en dias claros el Africa de mas de 40 leguas, assi mismo este monte esta humeando por ser volcán, y sacase cantidad de piedra azufre, y por eso en los roteros es llamada ysla de Ynfierno; los de Canaria llaman Thenerife porque assi
nombran los canarios una punta de tierra que mira al sur donde se descubre esta ysla de Thenerife; de sus mismos naturales unos la llaman Chinechi y otros Binchini y sus moradores guanches derivados del termino Gucancha que significa perro y asi llaman al
demonio que se les aparece en esta forma grande y lanudo (Marín y Cubas).

4. Análisis
Las variantes del primer grupo (achinech, achinach, achineche, chinechi, chineche, chinec, achinetche, atchimetche, chinet) son la transcripción de la palabra zanata, tal como la pronunciaban los antiguos habitantes prehispánicos. Hay que tener en cuenta que la palabra zanata no es nada más que la versión gráfica de una palabra que ni siquiera los árabes la pronunciaban así, sino zenete. El arabófono, aún en nuestros días, cuando quiere escribir una palabra que conoce del árabe hablado, la pone en árabe literal. En lengua árabe la distinción entre lengua clásica y lengua moderna no es pertinente; la única distinción es la que existe entre árabe literal (de littera, carta, escrito) y árabe hablado (la lengua que no se escribe, sino que se habla). Por lo tanto, lo que hacían los árabes respecto a dicho vocablo era traspasar a la grafía árabe, que solamente anota tres vocales largas (a, i, u) y tres breves (a, i, u) una palabra que no era árabe, sino beréber, -o, mejor aún, zanata -a los modos de expresión gráfica árabe.

El gramático árabe conoce el fenómeno de la imala, que consiste en el cambio del timbre vocálico de la a, cuando tiende a pronunciarse e.

Pero los gramáticos se refieren a palabras árabes; este no es el caso de nuestro vocablo.
Ahora bien, ya hemos anotado que es Ibn Jaldün quien nos dice que zanata no es árabe; y que la z es un modo de transcribir un sonido que el alfabeto árabe no posee. Ese sonido, intermedio entre s y y, "acompañado de un silbido" (de una aspiración) aparece trascrito en las voces citadas mediante una ch. En este grupo la aspiración no aparece, pero sí se muestra en el grupo de tipo heneto, que no es sino la palabra zenete, con la terminación o para castellanizar una palabra terminada en consonante.[…]”

Grupo segundo: tipo bincheni

1. Variantes del vocablo
binchini, bincheni, vicheni.

2. El contexto
binchini de sus mismos naturales [de Tenerife] unos la llaman Chinechi y otros Binchini y sus moradores guanches derivados del termino Gucancha que significa perro y asi llaman al demonio que se les aparece en esta forma grande y lanudo (Marín y Cubas).

Bincheni.
Esta isla de Tenerife se llamaba, en su común hablar, Chineche, ya los naturales llamaban Bincheni (Abreu).

3. Análisis

                                                                                                          Álvarez Delgado
Parece, efectivamente, que el primer elemento de esta palabra, benchini / bincheni / binchini, es efectivamente el prefijo ben y no bin, si bien los berberólogos han supuesto que se trata de forma igual al demostrativo bereber wi-n= "el de" seguido del infijo de anexión, como en su hipótesis de guan. Ya vimos que ésta era falsa, y además la forma bin no aparece en formas canarias casi nunca, y en Tenerife nunca; y esas pocas veces que aparece es de seguro cambio por ben, como hemos establecido para el Bincheni, de Abreu y Galindo. (...).

Como se ve, Álvarez Delgado descompone la palabra en dos elementos: ben / bin y cheni / chini. Se equivoca al negar que venga del complejo wi n. Seguramente lo que le despistó fue la consonante b; sin embargo se da con frecuencia en beréber que w, se pronuncie g o b; así, por ejemplo, awal se pronuncia agwal o abwal. Así pues, es un complejo relativo con valor de demostrativo: wi n, "el que", "éste", "el".

El segundo elemento de benchini o bincheni es de la misma raiz chin= "tierra, piedra", que estudiamos a propósito de guanche, por lo que están en 1o cierto los tratadistas que han tratado de identificar etimológicamente ambas palabras. Y eso es lo que sirvió a Abreu para cometer el error de decir que los guanches, como se llamaban ellos mismos y los llamaban todos, eran designados como benchini o bincheni, siendo semánticamente algo diferentes las dos palabras.

Que sean "algo diferentes" las palabras benchini o bincheni, desde el punto de vista semántico, es falso. Son más bien algo diferentes desde el punto de vista del oído de quien las transcribió; son la misma palabra wi n ten, que podía sonar a unos b9ncin, o bincen.

Respecto de la -i final de estas formas hay muchas posibilidades, ya que puede ser paragoge (como dijimos de Chinachi,  o que se trate de desinencia de genitivo singular, como indicamos de xiraxi o, finalmente, deberse a trascripción hispánica de algún sufijo o desinencia impropia de la voz indígena. La segunda interpretación parece la más segura.

Una vez más Álvarez Delgado nos habla de disinencias de una lengua -la beréber- que no las tiene. En beréber no se expresa el genitivo singular ni ningún otro caso. Esa misteriosa terminación en -i tampoco es debida a interferencias ajenas a esa lengua, sino, seguramente, el vestigio de un etnónimo o antropónimo keni. […]

Por consiguiente, hay que interpretar la forma ben-chini y sus variantes bincheni o binchino por "propio de la tierra" o "lo tinerfeño", abarcando tanto a hombres como a mujeres, y estando en esto su diferencia con guanche, que conforme la explicada etimología, se refiere solamente a "el tinerfeño", el hombre de Tenerife.

Siempre que leo las explicaciones de Álvarez Delgado, me quedo atónito. ¿Es posible que llegase a creerse que la diferencia entre bincheni y guanche sea solamente en cuanto al género? Chin / chen proviene del latín gens > gen cuya s final cae, debido a la ley del desgaste, tan frecuente en beréber. No significa "propio de la tierra", ni "lo tinerfeño" sino "la gente", "la tribu". […]

Dr. Ignacio Reyes García:

Durante siglos, habitó en la memoria del mar la estampa de una isla elevada entre aguas turbulentas, cuyo rostro níveo y, a menudo, airado parecía flamear sobre las nubes. Para el imaginario y la audacia de los navegantes antiguos, aquella tierra emergida en el confín atlántico del mundo, justo en el centro del enigmático archipiélago de las Afortunadas, vivió distinguida como «Isla del Infierno».
Mediado el siglo XIV de nuestra era, la aventura amenazaba las fronteras del misterio.
Las primeras singladuras de la expansión mercantil europea reabrían el océano, el temido abismo que ocultaba la muerte diaria del Sol. Algunos mapas, portulanos y relatos de viajes trazaban ya, con vacilante exactitud, la derrota hacia las costas isleñas. Unos pocos nombres geográficos apenas fijaban el destino. Quizá los apelativos descriptivos habían perdido algo de su halo mítico o fabuloso, pero en las voces nativas alentaba todavía una atractiva rareza.
Transcurridos cientos de años después de haber sido registradas, y presumiblemente otros tantos desde que fueron creadas, muchas de aquellas denominaciones aún se conservan casi intactas. Un buen ejemplo nos lo proporciona el nesónimo Tenerife, transcrito por entonces bajo las formas Tenerefiz (ca. 1350), Tenerefix (1420), Tenerify (1421) o Thenerifie (ca. 1484), todas alojadas muy cerca del enunciado original.
Fuentes etnohistóricas posteriores, especialmente las redactadas por Juan de Abreu Galindo (ca. 1590) y el padre Alonso de Espinosa (1594), advierten que el nombre fue recogido en la vecina isla de La Palma. Por los informes que recaban, descubren también que el término se compone de dos voces, traducidas del siguiente modo: tener, 'monte', e ife, 'blanco', aunque Espinosa invierte los significados y asocia el color a la 'nieve' de la formulación pliniana (Ning[u]aria).
En todo caso, el imponente volcán que domina la isla condiciona cualquier definición. Sin embargo, más inclinados a observar las consecuencias de su actividad que la belleza de su imagen, los habitantes de Tenerife le dieron el nombre de Ashenshen o Ashinesh[en], 'el (lugar) que resuena o retumba'. No existe, pues, ninguna afinidad morfológica o semántica entre ambas voces, salvo el componente orográfico que les sirve de referencia, además de su indudable adscripción amazighe (o bereber). Ahora bien, la etimología cierta de los vocablos que integran el topónimo Tenerife presenta algunas peculiaridades etnolingüísticas.
El substantivo femenino tener (< te-ner), que la información disponible asocia con el concepto 'monte', significa en realidad 'frente'. Dialectos continentales, como el zenaga del sur mauritano o la tamazight del Marruecos central, conservan esa estructura biconsonántica [N·R] con este significado. Pero se trata de la misma fórmula que otras hablas y dialectos expresan mediante las raíces G·N·R o K·N·R, base del etnónimo canario (en su acepción de 'vanguardia' o 'valiente').
La utilización de símiles anatómicos para designar formas del relieve constituye una práctica muy extendida en la lengua amazighe. Por ejemplo, la 'cabeza' (eghäf, ixf, afa) o el 'mentón (amar) asoman con bastante frecuencia en la toponimia continental. La 'frente', en su acepción de 'fachada' o 'frontal', bien pudo acoger la imagen de aquel 'monte' inmenso, avistado por los palmeros en la orilla superior del horizonte. De hecho, una noción aledaña como 'llanura, llano' o 'región despejada', tenere, comparte en varios dialectos la misma raíz [N·R].
En cuanto al nombre verbal ife (< efey), que la documentación antigua remata con las terminaciones -z, -x, -y e -ie, posee también una raíz bilítera [F·Y]. Esas oscilaciones gráficas inducen a pensar que este último radical, hoy reducido a la vocal e, recibía una pronunciación menos palatal que postalveolar, como sucede en cabilio. Otros dialectos, en cambio, adoptan aquí fonemas con un punto de articulación velar (F·W o F·K). Pero se trata solamente de variaciones fonéticas, ya que todas sus dicciones se mantienen en el campo semántico de 'la luz, la claridad, el resplandor o el brillo'.
Con estos datos, podemos restituir el compuesto tener-efey con el valor literal de 'la frente (que) brilla' o bien, de manera un tanto más literaria pero, seguramente, más cercana a la tradición amazighe, como 'el monte claro'.

EL GENTILICIO “GUANCHE”

Bethencourt Alfonso:

“Según Viera la palabra guanche se deriva de guan, «hombre», pero nada se encuentra en los vocabularios bereberes que justifique dicha significación. Mr. D' Avezac llama la atención sobre la homofonía de la voz guanches con la de guanscheris o guanseris, con la que se designa una tribu bereber que habita las montañas del mismo nombre, Djebel guanseris, pues se sabe que en Berbería el suelo toma la denominación de la tribu que lo puebla. El Edrisi las llama Wanschyrs.

León Africano dice sobre el mismo asunto: «Las tribus guerreras que ocupan estas altas montañas ( guanseris monte) han sostenido la guerra contra el rey Tlemsen por espacio de más de sesenta años... cuenta veinte mil combatientes, entre ellos dos mil quinientos caballos».

Mármol 1os cita como tribu bereber del desierto de Zuenziga, dándoles sólo cinco mil guerreros, y Schaw precisa la situación de sus montañas.”

Rafael Muñóz Jiménez

Grupo tercero: tipo guanchinech

1. Variantes del vocablo
guanchinet, guanchinec, guanches, guanhes, ganches, guanchos,
guancho, guanchez, guanche.

2. El contexto
guanche

Guanche quiere decir natural de Tenerife, como Mahorero natural de Fuerteventura, porque Guan quiere decir persona y chinec, Tenerife, así que Guanchinec dirá hombre de Tenerife (Espinosa).

guanachinet.
Los de la isla de Canaria eran llamados Canarios y los de Thenerife Guanachinet (Cedeño).

Guanchinet.
Los naturales de esta dicha Isla de Theneriffe se llamaban guanchinet, que los Españoles corrompieron el nombre en guanche, que quería decir natural de Thenerife, porque en su lengua Guan quiere dezir persona y Chinet lo mismo que Theneriffe, as sí juntas las dos dicciones, dize hombre de Tenerife. (Núñez de la
Peña).

guanches.
A los naturales de esta isla [Tenerife] llaman guanches los conquistadores (Abreu).

guanches.
 Los naturales de esta isla [de Tenerife] que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo llamaban Achinech (Espinosa).

guanches.
Os islenhos se chaman guanches, que em nossa linguagem quere dizer valentes, o enrochadoes, e assim o sáo os que ha ainda agora (Frutuoso).

ganches.
Tenarife é outra ilha destas maior de todas; está bem povoada e dá muito páo e vinho; os naturais dela se chaman Ganches, por serem muito enrochadores (Frutuoso).

guanchini.
 Los forasteros [llaman a Tenerife] Ysla de Infierno por un alto monte, que aunque perpetuamente tiene nieve esta humeando y en sus cuebas se halla azufre y es volvan, y tiene tres leguas perpendiculares de alto, aunque el no lo esta, mas de todas partes de su vida tiene niebes los naturales le llaman Guanchini (Marín y Cubas), guanhes ...en Anaga, término desta isla de Tenerife en los campos de Amazy q. se han de regar con el agua de Avhana; los dhos. campos eran, en el tiempo de los guanhes, del rey de Anaga. (Datas).

3. Análisis
                                                                                                          Abercromby
GUANCHE (Núñez), BINCHENI (Gal.1), 'un tinerfeño', VINCHENI (Gal. 2), 'naturales de Tenerife'. La primera palabra es una reducción de (g)wa-n-Chinet 'el de Chinet (Tenerife)'. Las otras dos formas son de wi-n-Chinet: ui es el plural de wa, 'él,
éste, el que'. En Español ui podía escribirse bi, vi. Para Chinet, Chineche, cfr.: (Zen.) tiniq 'una gruta, cueva'. (G. Nef.) Tanut, el diminutivo de anu, 'un pozo', quizá como referencia al cráter, en la cima del Pico.

                                                                                                           
                                                                                                            Berthelot
Viera hace derivar la palabra guanche de guan, hombre, en el dialecto de Tenerife; pero nada encontramos en los vocabularios bereberes que pueda garantizar esta significación.

Se debía a Mr. D'Avezac, tan recomendado ya por sus estudios sobre la etnografia africana, el habernos indicado la sinonimia de una palabra que los historiadores han empleado como denominación nacional, y que por esta misma razón ha llegado a ser una de las más importantes: según sus juiciosas observaciones y la nota que ha tenido la bondad de transmitirnos sobre este asunto, hemos reconocido la homofonía de la palabra guanches con la de guanscheris o guanseris, con la cual se designa una tribu bereber, que habita las montañas del mismo nombre (Djebel ouanseris) a 20 leguas póco más o menos al sur del cabo Tenez, del otro lado del Cheliff. Es sabido que en Berbería las montañas derivan su denominación en general de las tribus que las pueblan; el Edrisi las llama Wanschyrs y en el número de las tribus de este territorio o de esta filiación, nombra los Haouarithas.

Igualmente se encuentra en León Africano varias noticias acerca del país de los guancheris. "Las tribus guerreras que ocupan esta alta montaña guanseris monte), dice, han sostenido la guerra contra el rey Tlemsen por espacio de más de sesenta años ...cuenta veinte mil combatientes, entre ellos dos mil quinientos caballos". Mármol, que cita los guanscheris (guanaxeris) como una población bereber del desierto de Zuenziga, no le da más de cinco mil guerreros y Schaw indica la verdadera posición de sus montañas.

Viera deriva también el nombre de Tenerife de Tener (montaña) y de if (blanco) del dialecto de La Palma, es decir montaña blanca alusivo a la nieve que cubre con frecuencia el pico del Teide.

Galindo nos dice, al contrario, que la isla de Tenerife se, llamaba Atchimetche y que sus habitantes habían recibido el nombre de Vincheni. Tratemos de dar la más plausible explicación de estos dos nombres.

Desde luego en Atchimetche encontramos de nuevo el a'y bereber como designación de la tribu. Así pues, Atchimetche o A'yt Chimetche será la tribu de Chinetche, de la que quizá los españoles han hecho Tinerfe o Chinerfe como se encuentra inscrito en los mapas de la Edad Media; paro A'yt en la lengua schilah es un equivalente del prefijo Atchi de los guanches usado delante de los nombres propios para señalar la filiación; luego, según nuestros vocabularios, Atchi-netche es un sinónimo de la palabra Guan-netche, en la cual volvemos a encontrar los Guanschyrs o los Guanscheris del Edrisi.

En cuanto a Bincheni recordaremos que los españoles emplean indistintamente la V por la B; luego, el nombre de Bin-cheni nos parece en este sentido una corrupción del de Ben-y'Cheni o de Beny'Chenerfe es decir la tribu de Chenerfe, o los hijos de Tinerfe, según los historiadores de la conquista. Se reconoce en esta expresión de Vincheni por Beny'Cheny los dos elementos lingüísticos que ya hemos notado, (el árabe y el bereber).

La homofonía de Beny'cheni de Atchimetche, de Guancheni o de Guanchtinerfe nos parece demostrada, y en definitiva será a los antiguos Guanscherys a quienes debemos referir los Vinchini de Galindo y los Guanchineses de Viera. No obstante, Jorge Glas,
teniendo consideración a una cierta analogía de sonido entre la Z y el ch de los españoles, deriva el nombre de Vincheni de los Zeneti o Zenetah, una de las cinco grandes tribus bereberes, pero quizás hubiera sido más natural encontrar los Zenetah en el nombrede Henetah, dado por los antiguos habitantes de la isla aun pueblo guanche dependiente del Menceyato de Güímar. Sea lo que fuere, si la primera interpretación es admisible, la denominación de Tenerife o de Chenerife según los españoles de la Edad Media, será tal vez la reunión de dos nombres desfigurados por la mala ortografía: Chenetah por Zenetah, unido a la palabra Rit; y de aquí Zenet'rif, es decir, la playa o el país de los Zenetahes. Antonio Mª Manrique

Guanche.
(N. de la Peña). Este autor trae también guanchinet, que significa el habitante de la isla de Tenerife. Viera dice guanchiner y guanctinerfe. Aquel nombre (guanche) parece querer decir "hijo del jefe", formado de las palabras huald y chef Quizá con este nombre se hiciese referencia al Teide, o bien a una persona constituída en autoridad o jefe. Guens quiere decir, en árabe, nación o estado. Guen sená es nuestra nación.

                                                                                                          Álvarez Delgado
Guanche se deriva de guan-chen o guan-chin (en transcripción fonética guán-chen o guán-chin), cuya final se pierde por la pluralización española y por la debilidad de las finales en la articulación usual de Canarias. El primer componente de guanche o guán-chen ha sido corrientemente dado por los cronistas con el sentido de "hombre" o "persona".

Quizá el mayor error que cometió Álvarez Delgado en su obra etimológica fue el creerse a pies juntillas las "traducciones" de los primeros cronistas. Se apoya, en efecto, en fuentes como Espinosa o Núñez de la Peña. Pero aquellos autores y, en concreto, Espinosa, no traducían sino que malinterpretaban. La prueba la tenemos en los nombres de la divinidad que nos da el fraile dominico, como veremos en el capítulo reservado
a este tema. y la cosa es grave, porque se han repetido después sus argumentos, apoyándose tan ciegamente en sus palabras, que, a mi modo de ver, se ha hecho un daño enorme para el conocimiento del pasado de las islas.

Después de una disgresión sobre ciertos vocablos que empiezan por guan, sigue diciendo: La -n final de guan no es un infijo de anexión o postizo al radical gua- hipotético, sino que forma parte de la misma raíz. Lo garantiza la forma Teniquisguán = "hombre de piedra", compuesto de tenique = "piedra", en caso oblicuo teniquis y el elemento guan.
Antes decíamos que el que Álvarez Delgado hable de desinencias (vide p. 228) en una lengua que no las tiene es algo que no puede ser comentado otra vez; y menos cuando hable de un caso oblicuo, término técnico con el que los arabistas designan el genitivo.

El segundo elemento de guánchen o guánchin, es la raíz del nombre indígena de la isla de Tenerife, que Espinosa escribe Achinech, pero Torriani y Abreu Galindo consignan Chinichi. La oposición de las distintas grafias (las variantes Chineche y Chiniche son alteraciones en la transmisión de Chinichi), prueba sin duda alguna que la forma indígena primitiva era Chinech.

Sobre ésta, con las tantas veces citada prótesis de A- se forma la grafía de Espinosa Achinech, y sobre la misma primitiva con paragoge obligada en las fuentes italianas por la paladial final y la inexistencia en italiano de consonante final absoluta, la forma de Torriani Chinichi. Esto prueba cumplidamente que la forma Achinech no puede estar integrada por el artículo o determinativo ach- y el resto como radical, sino que Chinech está compuesta de un sufijo nominal por el estilo del de Ach-may-ex y el radical chin "tierra o zona", que hace valer a Chinet frente a chin lo que "territorio" o "país" frente a "tierra" o "zona".

Una vez más hay que asombrarse por la imaginación que sobresale en el autor de aquellas líneas. y por lo peligroso que resulta. Porque si el elemento -ex de Ach-may-ex es un sufijo del "estilo" del -ech de Chinech (si no he entendido mal), querría decir que convierte a ex en un sufijo, cuando es us, el dios guanche, como veremos.

Resulta probado que guan = "hombre" y chin o chen = "tierra" o "país", así como que la voz guanche es indígena exclusivamente de Tenerife. Segura la posibilidad de que donde los indígenas decían guánchin o guánchen transcribieran los españoles guanches, por el carácter débil de la final; parece indiscutible que efectivamente el valor y etimología de esta voz es guanche = 'hombre del país", sin otras explicaciones razonables.

                                                                                                                      Wolfel
Difícilmente podemos poner en duda la derivación de guanche de guanchinec(h), tanto más cuanto que está atestiguada por bincheni, los que podemos reconstruir ambos como singular y plural de la misma palabra: wa-n-tinet /wi-n-tinet "el de Tenerife 1os de Tenerife".


* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen
benchomo@terra.es
Ciudad colonial de Eguerew, noviembre de 2007.


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