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jueves, 23 de mayo de 2013

EL CONVERSO Y PUSILAMINE THENESOR SEMIDAN






1481 Mayo 30. Según la historia oficial, fue bautizado en la Península Ibérica Tenesor Semidan, el converso y traidor más conocido como Fernando Guanarteme, uno de los personajes claves en la toma de Tamaránt por parte de los castellanos al ponerse incondicionalmente al servicio de los invasores. Habiendo dejado de ser Guanarteme por fallecimiento de su esposa (los guanartemes lo eran en función de estar casados con la reina), fue el artífice de la incorporación cruenta de Tamaránt (Gran Canaria), al Reino de Castilla. Viaja varias veces a la Corte de los nefastos Reyes Católicos, quienes apadrinaron su bautizo, ceremonia celebrada en las Cortes Generales de la ciudad de Calatayud, el 30 de mayo de 1481, día de San Fernando. Dejó descendencia en sus hijas las infantas Margarita Fernández - que casa con Miguel de Trejo- y Catalina Hernández de la que hay numerosa descendencia en Tamaránt (Gran Canaria).


1483. Un de las batallas más cruentas de llevada a cabo durante la invasión de Tamaránt (Gran Canaria) por los castellanos fue la de Ajodar, en el transcurso de la misma, su pudo haber cambiado el curso de la historia colonial de nuestra nación, de no haberse interpuesto el converso Thenesor Semidan, totalmente entregado a la causa de los invasores, quien con su intervención evitó el total aniquilamiento del ejército mercenario invasor. La economía castellano-aragonesa no hubiese podido soportar los costos de otra armada, (la invasión y conquista de las islas de Benahuare-La Palma- y Chinech-Tenerife- fueron concedidas a mercenarios y empresarios privados a cambio de los despojo del botín consistente en  eslavos, ganados y tierras) por lo cual posiblemente los proyectos de ocupación de la isla hubiesen sido postergados, dando tiempo a la reorganización de los canarios los cuales ya conocían las técnicas de guerra de los invasores y además podían disponer de las armas  modernas arrebatadas a los mismos.

Uno de los relatos en torno a dicha batalla que hasta nosotros ha llegado se lo debemos al criollo Marín de Cubas, (a pesar del error en la fecha, como sabemos Pedro de Vera había desembarcado en Las Isletas el 18 de Agosto de 1480) quien nos describe los entresijos de la misma en los siguientes términos: “Volviendo á Canaria con felicidad de viaje Miguel Mujica y D. Fernando Guadartheme al Puerto de las Isletas, jueves 24 de Octubre del mismo año, fue mucho el gozo de Pedro de Vera por saber cómo tan bien le había ido, y mandóse á Hernán Peraza que dejando á los gomeros á su cuidado, éste fuese con Doña Beatriz á la Gomera; vino al Real á besar la mano de Pedro de Vera y se fue haciendo muchas ofertas y cumplimientos.

Estaban las cosas de Canaria muy revueltas y alteradas, primero con fingidas paces, después de la prisión de Guadartheme quedaron muy tristes cuanto contentos los cristianos, prometieron dar la obediencia en cogiendo la sementera; creyólos Pedro de Vera y faltaron á ello rebelándose y siendo peores que nunca; luego nombraron otro rey ó Guadartheme, llamado antes Tazarte, un gaire alto, seco y prieto, de grande esfuerzo, nombrado por el mes de Marzo después de la prisión del otro y éste hizo matar á dos religiosos de Santo Domingo, de cuatro que asistían con Pedro de Vera, que había traído á Canaria, y fue así: había mucho cigarrón que comía las cebadas y legumbres, sustento de los canarios, y fueron al término de Tafira el P. Fr. Martín de Cañas, que llevaba un Santo Cristo y también para predicarles de caminos de fe de Dios, con Fr. Juan de Lebrija, sacerdotes ambos; fueron arrojados de un alto risco tajado como el tajo de Ronda y nunca soltó de la mano el Santo Cristo el P. Cañas; sus cuerpos llegaron á la sima y por memoria llaman hoy las Cuevas de los Frailes, en Tafira, el sitio donde cayeron por haber al pie del risco algunos socavones ó grutas, escorias de un volcán.

Volvió á España el religioso, Fr. Diego Villavicencio y murió en Sevilla; eran de Jerez de la Frontera. El último quedó en la ermita que se hizo á San Pedro Mártir donde hoy es convento de Santo Domingo.

Dando orden Pedro de Vera de castigar á los canarios, y corregir sus malos términos, andando muy desmandados y atrevidos, dijo á D. Fernando de Guadartheme que les fuese á hablar y presto poner lo que á ello debía necesario enviándoles con Juan Mayor su recado, y pusiese preso á quien fuese causa de las alteraciones. Llevando su demanda caminaron á Gáldar donde estaban muchos canarios que alegres de verle libre y gustosos quisieron luego seguirle y ser con él de parte de Sus Altezas, impidiéronlo allí unos ministros ó capitanes de Tazarte, aunque él asistía en unos riscos muy pendientes y barrancos junto al mar más de cuatro leguas de allí, y Arminda, única heredera de la Isla, su sobrina, muchacha de 18 años, hija de Guanache Semidan, que fue Guadartheme llamado el Bueno; ésta ya estaba casada con un muchacho hijo del Guadartheme de Telde, á quien los españoles llamaron Tazartico, recogidos con mucha gente en la montaña de Bentaiga, y según sus leyes y lo que habían jurado, primero deben escoger la muerte que entregarse; quedó muy triste D. Fernando, y Juan Mayor procuraba reducirlos con la verdad, y no fue posible.

Llegaron á la montaña de Bentaiga, qué es de tierra muy roja á modo de almagre y encima tiene una fábrica admirable de la Naturaleza que es un peñón de riscos muy altos y pendientes en torno con una subida á lo alto muy peligrosa; tiene al pie muchas cuevas y caseríos con cantidades de huesos de gentiles á modo de sepultura, y una fuente de buena agua aunque es poca sale corriente á fuera; había en lo alto muchas familias y ganados que parecían hormigas. Subió á lo alto Don Fernando y Juan Mayor y allí se alegraron de nuevo ofreciéndole el gobierno y mando de Rey como antes, y no lo admitió porque había visto la cara del Rey de Castilla y dádole su verdadera palabra que cumplirá á morir; inclinábanse todos á lo que les suplicaba y prometía con Juan Mayor; admitiólo su sobrina Arminda y no quiso Tazartico, respondieron los de Telde, y por último todos en que no debían desamparar á su Señor natural hasta morir primero; refieren el agravio de Pedro de Vera que fue dejarlos en Lanzarote desnudos enviados á vender y ahora haría lo mismo. Hechas grandes diligencias en sacarles á la verdad se disculpaban en hacer lo que ordenase el Tazarte.

Volviese D. Fernando Guadarheme al fuerte de Gaete, de donde se dio aviso de todo a Pedro de Vera, que luego envió en una barca una compañía y a su hijo Rodrigo de Vera, capitán  de infantería, con otros para lo necesario, de allí salieron en la barca por la costa hacia el sur al poniente de la Isla, y desembarcaron en una playa ahora llamada Tazartico, al pie de un risco así llamado junto á otro muy alto que los divide un barranco llamado Tazarte, porque fue donde Don Fernando, Juan Mayor y Rodrigo de Vera hablaron á Tazarte y Tazartico, que habían llevado la nueva, y fue en vano el viaje; de todo se dio cuenta en el Real y dijo Pedro de Vera: "Pues si ellos no quieren venir acá, yo iré allá".

Prevínose la gente que había de ir contra los canarios á buscar á sus fortalezas, y la prevención de guarnecer el Real que no fuese acometido. Salió con brevedad camino de Gáldar guardando el paso del risco no lo cogiese el enemigo, llegamos á Bentaiga á poner sitio al risco que sola una subida, que un hombre desde arriba puede él solo defender, tiene no más; tomóse la vanguardia Miguel de Mujica con sus 300 vizcaínos; sitió el paso, estuvimos allí quince días en los cuales no sacamos  de los canarios ningún fruto; echaban grandes piedras desde lo alto á rodar, eran á modo de molino con un agujero en medio y un palo atravesado para que cuando rodasen viniesen siempre iguales; matáronnos ocho españoles, y desde lo alto del risco más empinado arrojaban
pedazos de niños divididos en trozos, que se debían morir, que causaba mucho horror á los cristianos; y en tanto peligro quiso acometer Miguel de Mujica sin ocasión; envióse á buscar más gente, y hecho el escuadrón fuimos á acometerles con más furia que la pasada, y nos hallamos engañados porque la noche antes se habían huido todos llevando consigo á su Señora. En lo alto de aquel risco empinado á modo de torre hay una grande llanura con una fuente á modo de charco; dejaron aquella noche una gran hoguera ardiendo con que juzgamos no haber fraude alguno.

Siguiéndoles las huellas dos leguas adelante largas se mejoraron de sitio en otra fortaleza llamada Ajódar; es más angosta que la primera, tendrá de ancho un tiro de arcabuz, los riscos muy pendientes y empinados, la subida dificultosa y sola una veredilla por andenes, en lo alto tenían una fuente bastante para cien personas que allí habría cada día; y aquí tenían á su Señora la Reina, Reconocióse otra vereda por donde se podían huir y en ésta se puso Pedro de Vera con su gente, que era el Tercio Viejo; y por la otra Miguel Mujica con la suya, empezó á subir y habiendo llegado á media cuesta retirando á los canarios y ellos huyendo con gran falsedad á meterlos en el peligro, rodaron tantas piedras juntas y tan grandes, que no se juzgó ni imaginó que tanto daño nos hiciesen, pues nunca los canarios fueron victoriosos si no fue en esta ocasión, mataron del tercio de Mujica 130 hombres, y hubo muchos heridos, y una rueda llegó á Miguel de Mujica y derribándole le quebró ambas piernas, y quedó tan mal herido que vivió quince días; no aprovechaban pies para huir, brazos para subir, dónde no estuviese lleno de peligro, dónde podía escapar hombre con la vida; murieron muchos caballeros de esfuerzo y personas de más cuenta, y muchos heridos de pedradas, lo más de piernas y brazos y tal vez en la cabeza. Pedro de Vera salió retirándose de aquel sitio, llamando la gente á toda prisa, un valle arriba, casi un medio cuarto de legua, á escuadronarse con su tercio, Los canarios juzgando que huíamos bajaron del risco 140 de ellos y quitando las armas á los muertos querían seguirnos; Guadartheme los detuvo, y primero que ellos bajasen cuando pasó el estrago mayor de las ruedas de piedras, les daba voces desde abajo, diciéndoles: "Amigos, parientes, no me matéis, dejad las piedras"; y dejando de arrojarlas, bajaron diciendo: "Salta fuera, Guayedra, que viene el día que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron á su Dios, nos la quieren quitar, y tú por un vestido que te dio el de España te has dejado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra, salta fuera de peligro, no te mate alguna piedra de éstas",

Algunos castellanos censuraron la tibieza del Guadartheme, pero también los españoles podían tener experiencia de que los canarios siempre desde los riscos tenían armada empalizada y trampas de arrojar piedras, que no era menester que Guadartheme, aunque lo sabía y había usado siempre contra nosotros, ahora quisiera ó no decir lo que tenían tramado á la subida del risco.

Cantaron esta victoria como quisieron, de que Pedro de Vera huyó, que pudiera, mas fue falso; porque retirados en un llano y escuadronados esperamos al enemigo que no quiso llegar aunque Guadartheme se tomaba la mano en apadrinar á los canarios, Juró Pedro de Vera por la barba de vengar la injuria y con alguna poca de cólera llamó á Guadartheme y le mandó que asistiese á enterrar los muertos; hizo traer todos los heridos á desembarcar y el escuadrón fue por tierra á Gáldar y en una Casa Canaria grande hizo Hospital ó enfermería, y en otra grande fuera del lugar decían misas todos los días los religiosos de San Francisco y Santo Domingo y algunos clérigos. Llamóse la iglesia del Sr. Santiago; murió Miguel de Mujica y aquí fue enterrado con honroso enterramiento; dejó por heredero de los maravedíes en que había servido á S. M. que le estaba debiendo de su servicio y préstamos, á su primo Juan de Severio Mujica, en que después le dieron repartimientos. Curados los heridos y dejando lo necesario con un fuerte en el lugar para custodia, dio Pedro de Vera la vuelta al Real de Las Palmas. Mucho contento recibió Pedro de Vera de besar la mano al Obispo D. Juan de Frías, que poco ha había venido de Lanzarote, juzgando estar ya pacífica y allanada la furia de los gentiles y muy admirado de la rebeldía, todo era aplacar la cólera que tenía contra ellos Pedro de Vera; alistó la gente, recogió la más que pudo llevar consigo camino de Gáldar, y el Obispo quiso seguirle y visitar á Santiago, nueva Iglesia y cementerio de invictos héroes muertos por la fe de Jesucristo, como decía el Obispo.

Sabiendo que el enemigo estaba en Tirajana y sus términos, recogió Pedro de Vera poco menos de mil hombres con algunos gomeros que llevó; hizo embarcar compañías por mar llevando lo más estorboso, y lo grueso de la gente llevó por tierra; envió espías delante y salimos de Gáldar día de Santa Engracia por Abril año 1476 miércoles 16; descubrimos por el camino el alto risco de  Bentaiga que ya no tenía gente; tenía árboles en su llanada, una palma y un muy alto pino y dícese tienen allí un buen charco de agua, sitio inhabitable por el mucho hielo y frío. Desembarcó la demás gente en el Puerto Tazartico con silencio por los canarios, que hubo aviso estaban fortificados en una fortaleza llamada Ancite, cerca de Tirajana, que hoy llaman El Sitio; divisábanse otros riscos con más gente llamados Veneguera y Mogán, y antes de sitiar el Peñón de Ancite se mandó á acometer á otras fuerzas y pregonó fuesen todos pasados á cuchillo cuando por bien no se quisiesen dar al Rey de España.

Envió Pedro de Vera á su hijo Rodrigo de Vera con tres compañías y con Guadartheme á un risco peinado altísimo llamado Titana que tenía la subida por una montaña agria y de malos pasos, por donde de improviso ganaron los cristianos la entrada quedando de guarda veinte arcabuceros, no juzgando los canarios el modo de serles tomados los pasos, donde mataron á 25 canarios y los demás pidieron la obediencia con muchas familias que hicieron bajar ante Pedro de Vera y amigablemente fueron perdonados y tratados; trajeron grandes cantidades de bastimentos, gofio, cebada, cecina, cabras, manteca, higos pasados, dátiles y otras cosas de su uso; mandáronle que se fuesen á habitar á Gáldar ó á su territorio como antes.

Luego que estos canarios salieron de Titana, al mismo punto otros desmandados la ocuparon llenándola como hormigas, con más fiereza que los primeros; mandaron fuesen á sitiar á otra llamada Fataga, donde estaba el Rey Tazarte con la gente más feroz y atrevida; en aquella tierra áspera y muy agria envióse delante á Guadartheme para que les avisase del peligro en que todos los canarios estaban de morir á cuchillo no reduciéndose por bien; fue por dos partes á un tiempo, cogidas las entradas y salidas con increíble presteza y valor, que los canarios se hallaron suspensos y aturdidos; halló Guadartheme á un tío suyo que era Faisaje ó Consejero, á quien sentó bien la propuesta de perdonar á los canarios; mandó Pedro de Vera que bajasen todos abajo sin armas, y el feroz de Tazarte no queriendo reducirse ni poder pelear por estar ya sitiados, se llegó á la punta más empinada del risco y cruzando los brazos al pecho dijo dos veces muy alto: "Atistirma, atistirma", y dio una vuelta en el aire y se desriscó de aquella eminencia. Bajó el Faisaje viejo, hermano de la Reina de Gáldar, mujer de Guanache ya difunto, y después fue cristiano y tuvo el nombre del padrino, Juan Delgado; fueron todos perdonados y mandados á sus sitios á coger sus sementeras, de que iban muy gustosos.

Llegamos á otra fortaleza muy larga y áspera llamada Gitagana y por no detenemos pasó el ejército á dar visita á Ansite, lunes 28 de Abril; ésta era la última donde estaba la fuerzas de la isla con el Tazartico, reyezuelo de Telde y la Reina Arminda; tenían propuesto todos primero morir que entregarse, y bien de mañana se hizo escuadronar en tres partes del ejército de á trescientos hombres y las espías hallaron dos fáciles subideros; se pregonó la guerra fuese á sangre, sin perdonar á vidas por estar aquí los culpables en la muerte de Mujica y sus vizcaínos; aquí se reconoció había de costar triunfo la victoria por la rebeldía de los canarios, que habían respondido á todo. Más, Guadartheme se fue á Pedro de Vera, con el semblante tristísimo, casi llorando por el desastroso fin que se les esperaba con su sobrina, y alcanzó de ir primero á hablarla y á ver si podía reducir á algunos. Cogidas ya las entradas con buena guarda de gente, se fue á ellos Guadartheme y al reconocerle alzaron todos á un tiempo, niños, hombres y mujeres los gritos y voceríos que resonó por aquellos barrancos casi media legua fue grande la alegría que de su vista tuvieron; habló á su sobrina y prima que fue reducida con todos los canarios y las canarias y todas las familias que se les llegaron de aquel territorio, menos Tazartico y un Faisaje viejo de Telde, que ambos se desriscaron, llevándose el muchacho al viejo le cogió de un brazo ): diciendo: "Atistirma, atistirma", y de un salto bajaron hechos pedazos.

Bajaron del peñón de Ansite todos los nobles canarios de cabello largo y rubio, sin armas, acompañados de  Guadartheme, rendidos ante Pedro de Vera, dando la obediencia al Rey de Castilla en su nombre y de la Señora, única heredera de toda la tierra, hija única de matrimonio, del legítimo y verdadero señor Guanache Semidán tío de Guadartheme y de otros Gaires y Faisajes, que ellos daban su palabra de llevarla á entregar al Real de Las Palmas en cogiendo sus panes, que sería después de San Juan. Mucho instó Pedro de Vera que viniese luego, mas llevóse en rehenes consigo ciento sesenta canarios de los más esforzados y que asistiesen con Guadartheme y se fuesen á vivir á Gáldar.

Diose fin aquí á la conquista, martes á las diez horas del día 29 de Abril del señor San Pedro Mártir año de 1476 en Ansite, junto á Tirajana donde hoy se llama El Sitio, por memoria.” (Marín de Cubas, [1694] 1993)


ENTREGA DE LA PRINCESA ARMINDA  Y CON ELLA LA ISLA TAMARÁNT


1483. Después del mes de Junio envió Pedro de Vera recado á D. Fernando Guadartheme, que hiciese venir á su sobrina, con los demás nobles sus parientes, al Real, á entregarse como estaba pactado; y luego dieron orden de traerla desde Tirajana por Telde, sin que viniese con ella ningún cristiano español; traíanla en hombros de cuatro capitanes nobles, de cabello largo y rubio, en una andas de palo á modo de parihuelas, sentada, vestida de gamuza á modo de badanas ó pieles adobadas, de color acanelado; venían delante de las andas cuatro capitanes con capotillos de badana llamados tamarcos, braguillas de junco, majos en los pies y guapiletes en la cabeza, y lo
demás desnudo; al lado de las andas, algo hacia atrás, dos tíos suyos Faisajes, y después se seguía un grande acompañamiento de hombres todos que servían de traer las andas á remuda. Salió Pedro de Vera con mucha gente al recibimiento, y ellos hicieron su entrega por medio de la lengua ó intérprete, diciendo que allí venía la Señora de toda la tierra, heredera única y legítima hija de su señor Guanartemy Guanachy Semidan, legítimo dueño y señor de la verdadera línea y sucesión de dominio y señorío de la tierra; y que ella hacía entrega voluntaria, y todos sus tíos y parientes que allí venían, gobernadores de la tierra, en nombre y debajo de la palabra de su señor muy poderoso y católico Rey D. Fernando entregaba su persona y personas al Capitán Mayor de los cristianos que allí presente se halla que es Pedro de Vera, del Rey de Castilla y León. Pedro de Vera y demás caballeros la recibieron á pie, y fue abrazando á todos con mucho cariño; traían todos los canarios el cabello suelto por las espaldas, y la Señora Arminda, que los españoles llamaron Almendrabella, traía vestido un ropón de gamuza con medias mangas hasta la sangraqera y largo hasta los pies, y zapatos de lo mismo pespuntados, y vestía una tunicela debajo de la ropa con cuerpo de jubón á modo de justillo, de más delgada badana; era el cabello largo y rubio, aderezado con arte, y en él puestas algunas cosas de tocado que le habían dado á uso de España; y el faldellín pintado á colores; tendría veinte años, era gruesa y más de mediano cuerpo, robusta, el color algo moreno, ojos grandes y vivos y el rostro algo alegre y celebrada de hermosura, la boca algo larga, la nariz pequeña, algo anchas las ventanas, el cuello redondo y crecida de pechos.

Después que se hubieron adelantado del lado de las andas los dos Faisajes é hicieron entrega de su Señora y los demás pidieron que se encomendase á persona noble, y ellos pidieron que fuese en casa de Francisco de Mayorga con su mujer Juana de Bolaños, que allí estuvo con otras españolas y Pedro de Vera la prometió y juró hacerlo así como todos lo pedían, aunque estuvo siempre á su cuidado y al del Obispo ella fue muy bien recibida y siempre correspondió agradecida al cariño de todos tenía ingenio y discreción, fue cristiana, que luego la prometió de ser llamóse Doña Catalina de quadarthemy, fue su padrino Rodrigo de Vera, hijo de Pedro de Vera, y Francisco Mayorga y su mujer la madrina echóle el agua el Obispo D. Juan de Frías decíale esta Señora á las canarias que aquella era vida de hombres y la que tenían primero era de brutos y fieras salvajes fue casada con un capitán de infantería, D. Ramiro Guzmán, andaluz pasaron á la conquista de Thenerife, no tuvo sucesión él murió de repente, que se presumió ser violentamente. Casaron con españoles otras primas ó parientes de esta Señora. Una hija de Utindana, hermano de quanache, que se llamó Juana quadartheme casó con Francisco de Cabrejas y tuvo sucesión en Gáldar, otra prima, hija del Faisaje tuerto de Tara en Telde, hermano de su madre, se llamó María Guadartheme y casó con Juan Delgado que pasó á Tenerife y tuvo sucesión y otras á este modo, que hubo por línea femenina, donde feneció la generación de los canarios: El Obispo cuidaba con grande celo del regalo de los canarios así viejos, niños, como hombres y mujeres, dándoles de comer y reparos de vestir con liberal mano, que todos la aclamaban como Padre y Santo Prelado, por ser ejemplar su vida siempre.

Diose luego cuenta de todo á España, de que Sus Altezas tuvieron mucho gusto del reducimiento de los canarios y de su buen estado…  (Marín de Cubas [1694] 1993:168-72)


miércoles, 22 de mayo de 2013

ASCENDENCIA DE LA POBLACIÓN CANARIA SEGÚN LA GENETICA





  
Uno de los múltiples medios con que cuentan los modernos investigadores para  determinar la ascendencia de un pueblo, es la Genética, ésta es una nueva rama de la medicina que ha venido en apoyo de otras ciencias involucradas en el tema, tales como la historia, la antropología, la lingüística y la arqueología. Por su compleja y especializada técnica, es una disciplina que sólo puede ser desarrollada  por personal altamente cualificado dentro del campo de la medicina, aunque en estrecha colaboración con otras disciplinas científicas cuando pretende fijar el origen de una determinada comunidad humana.

El origen de la población mazigio-canaria pre-colonial, ha supuesto un reto para quienes se han interesado por el mismo. Desde los primeros cronistas de la conquista de las islas por los europeos, hasta nuestros días, no ha dejado de ser tema de debate el origen de nuestros antepasados. Bontier y Leverrier capellanes y cronistas del pirata Jean de Bethencourt, el franciscano A. Espinosa, Abreu Galindo, Marín de Cubas y Torriani entre otros, se aventuran a sugerir la procedencia norteafricana de los pobladores de las islas por <<por lo mucho que frisan en el hablar y contar que todo es uno>>. Ya en los tiempos modernos cuando se despierta en Europa un inusitado interés por los estudios antropológicos suscitados por la segunda oleada de colonización explotadora europea sobre el continente africano, algunos científicos franceses e ingleses centran su atención sobre los primitivos habitantes de las islas, dando así comienzo el expolio de los yacimientos arqueológicos y cementerios de nuestros ancestros por parte de estos estudiosos europeos, en ocasiones ayudados por algunos “ilustrados” locales, quienes regalaban las momias y restos mortales de nuestros bisabuelos, con la misma liberalidad, que si de objetos sin valor se tratara, humillando así una vez más y en lo más profundo y sagrado, los sentimientos del pueblo canario. Es indudable que las islas Canarias han sido desde siempre consideradas desde la vertiente cultural como “tierra de nadie”, donde cualquiera puede especular libremente con su cultura ancestral, sus milenarios yacimientos arqueológicos  e incluso con su etnia. España, potencia europea administradora de nuestra nación africana, ha mostrado siempre un especial cuidado en cuanto a la extracción de plus valía de nuestro territorio, pero ha prestado poca o nula atención a nuestra cultura y raíces ancestrales, incluso hoy en día, a pesar de que el parlamento “autónomo” aprobó una ley de protección del patrimonio, las excabadoras de las constructoras continúan destruyendo yacimientos arqueológicos, sin que al parecer, nadie tenga interés en ponerles coto, pues por los visto en este país, sólo constituye patrimonio histórico las iglesias, conventos y caserones de la otrora prepotente burguesía colonial.

Ruego al posible lector me disculpe estas divagaciones pero lo expuesto es  una verdad lacerante que nos vemos obligados a contemplar cada día.

Retomando el tema, en estos tiempos han surgido un grupo de científicos e intelectuales netamente canarios, quienes a pesar de que tienen que hacer frente a no pocos obstáculos sin cuento, no sólo de los estamentos dominantes y comisarios de la cultura en nuestro país, sino incluso, de los propios compañeros, fieles éstos a quienes le hacen efectiva la nómina cada mes, aún así, a pesar de los continuos contratiempos que tienen que soslayar, realizan un trabajo de investigación serio y honesto en beneficio de la auténtica cultura de Canarias. Es indudable que las jóvenes generaciones de canarios reconocerán y valorarán la labor de éstos científicos, como al presente son valorados por la comunidad científica internacional.
Desde que los primeros europeo en la baja edad media tomaron contacto con los pobladores de las islas, no dejaron sorprenderse al encontrase con un tipo de gentes de piel clara, y que en muchos grupos tenían –y tienen- los cabellos rubios y ojos azules, además de tener la figura de tipo que hoy denominaríamos atlético, siendo las mujeres hermosas y de agraciados rostros, este tipo humano al que de manera peyorativa se le encasilló como de cultura neolítica, no dejo de despertar el interés de los conquistadores al principio y de los estudiosos más tarde. Cuando por Europa soplaban aires de cultura, entre los europeos que mostraron un mayor interés y dedicación al estudio de los antiguos mazigios canarios, durante el siglo XIX, podemos destacar a Sabin Berthelot, René Vernau, y  más modernamente, el catalán Fusté, Luis Diego Cuscoy, Weninger, Rösing, Camps y la antropóloga austriaca Ilse Schwidetzky, y el también austriaco Domink Wölfel, quien hizo un gran aporte en el campo de la lingüística, y los canarios Juan Bethencourt Alfonso y el profesor Álvarez Delgado quienes nos aportaron interesantes trabajos sobre la lengua libico-bereber o tamazigh, tan íntimamente relacionada con Canarias y sus petroglifos, pero quizás el trabajo más interesante de los últimos tiempos desde nuestro punto de vista, es el desarrollado por el Catedrático de la Universidad de La Laguna don Rafael Muñoz Jiménez, Quien llevó a Cabo la traducción de los signos grabados en la Piedra Zanata, labor que no estuvo exenta de polémica, como hemos explicado en otro lugar. Piedra que algunos designaron como el eslabón perdido de la identidad canaria.

La ciencia moderna viene en apoyo de la lingüística y la arqueología para reafirmar la ascendencia mazigia del pueblo canario, veamos lo que sobre este interesantísimo tema nos expone el ya mencionado especialista en genética doctor Arnay Villena: “Las nuevas técnicas de genética molecular aplicada al estudio de los genes en las distintas poblaciones están siendo muy utilizadas y una nueva rama de la ciencia emerge con fuerza: la genómica histórica.”

La comparación de los perfiles genéticos de grupos étnicos permite poner a prueba los postulados históricos muchas veces basados en deducciones poco objetivables: sin duda, la genómica complementa a la historia clásica. Así se estableció que la moderna especie humana salió hace unos pocos de cientos de miles de años de África y pobló el planeta.

En el ámbito mediterráneo se ha visto, con el estudio de los genes HLA, cómo el subtrato genético antiguo mediterráneo no estaba integrado por los griegos, y sin embargo sí por los anatolios (turcos), iraníes, judíos, libaneses, cretenses, egipcios, argelinos, marroquíes, ibéricos. La historia nos dice que los griegos micénicos entraron (o se hicieron notar) en la península balcánica hacía 2.000 años antes de Cristo. Destruyeron el imperio cretense y asimilaron su cultura (y escritura) Pero ¿de quien era el patrimonio cultural cretense?. La genómica histórica nos dice que, en parte, de todos los mediterráneos, que llevaban ya miles de años manteniendo un flujo cultural y genético importante. Grecia fue un crisol que absorbió también otras culturas antiguas mediterráneas además de la cretense. En este contexto, el pueblo beréber (los imazighen), con características lingüísticas y genéticas propias, han sido injustamente dejados a un lado de la historia.

La lingüística, que es un arma de estudio paralela a la genómica para el reestudio de la historia, demuestra que el beréber se hablaba desde las islas Canarias (guanche) hasta Egipto (oasis de Siwa), y desde la costa sur mediterránea hasta el área subsahariana. Una extensión similar a la de Estados Unidos. Colaborando con Jorge Alonso García hemos concluido que los pueblos beréberes se vieron forzados probablemente a una emigración masiva, al establecerse hace 6.000 años antes de Cristo las condiciones hiperáridas del Sáhara.

Se dirigieron hacía Canarias, hacía Oriente Medio y hacía Iberia y las islas mediterráneas. Parte del patrimonio genético y cultural de Iberia se debe a los beréberes. La lengua ibérica antigua, la vasca (como la etrusca y la minoica) está muy emparentada con la beréber. ¿Contribuyeron los beréberes al desarrollo cultural de los mediterráneos pre-griegos? Es muy probable que así fuese; los resultados de la genómica histórica y la lingüística no dejan lugar a dudas.

Los actuales norteafricanos del Magreb, hablan árabe o árabe y tamazigh, son en su mayoría beréberes, entendiendo por tales los pobladores autóctonos prefenicios del norte de África. Las invasiones árabes del siglo VII-VIII tanto en Iberia como en el norte de África fueron genéticamente poco importantes: unos relativamente pocos militares y aristócratas iban”conquistando” y reclutando tropa local para el siguiente paso de anexión territorial vecina. La imparable fuerza del Islam ha borrado caracteres culturales, pero los genes siguen ahí, mostrando su aplastante verdad. Este caso es paralelo al  turco: la genómica demuestra que relativamente pocos turcos centroasiáticos impusieron su lengua a anatolios del substrato genético mediterráneo antiguo. El Islam y la interpretación interesada de la historia por países no mediterráneos nos han hecho ver a los turcos también como extraños. Lo son en menor grado que los griegos. 

Como hemos venimos repitiendo hasta la saciedad, la historia de Canarias ha venido siendo burdamente falseada desde el comienzo de la conquista, pero este hurtar las raíces de un pueblo de manera sistemática, tendente a anular la conciencia de una cultura nacional  para  así mejor sostener un sistema de dominación política, económica y cultural, por parte de una potencia colonizadora, ha sido una constante por parte de los modernos países imperialistas, pero muy especialmente en las avalanchas depredadoras que desde Europa han aportado al continente afrikano y sus islas adyacentes, donde han destruido culturas milenarias e incluso etnias completas de los pueblos sometidos. Las islas canarias (especialmente las de “conquista realenga”), pudieron escapar a tan triste destino gracias a dos circunstancias favorecedoras: la primera, el espíritu indómito de sus habitantes que jamás fueron del todo sometidos, ya que una parte importante de la población resistió  al invasor durante mucho tiempo, refugiándose en las cumbres de nuestros montes creando los denominados grupos de “los alzados”, quienes durante décadas mantuvieron en jaque a los conquistadores, la segunda circunstancia, fue la fiebre del oro despertada en los europeos por los nuevos territorios recién “descubiertos” de América, que ofrecían un campo mucho más amplio a las acciones depredadoras de la pléyade de aventureros sin conciencia que desde la hambrienta Europa, cayeron como manadas de lobos sobre las tierras de América.

Retomando el tema de la moderna genética y su relación con el origen de los pueblos, veamos algunos párrafos de lo que sobre el particular no dice el ilustre investigador canario don Francisco García Talavera Casañas, si bien la cita es un poco extensa, entendemos que la importancia del tema tratado merece esta licencia, <<...Según Ilse Schwidetzky (1975): “Las islas Canarias ofrecen un campo extraordinario para la investigación antropológica. Primero porque en ellas una población prehistórica dejó en sus cuevas sepulcrales y en sus túmulos un material óseo excepcionalmente abundante (...) y además, la historia de la población de estas islas, en su evolución a partir de la conquista es suficientemente conocida. Por lo menos desde Wölfel (1930) se sabe documentalmente que los grupos humanos prehispánicos no se extinguieron sino que sobreviven en la población actual, después de un inicial y rápido proceso de cristianización y aculturación.

Pero esta forma de pensar no es nueva, pues ya Glas en el siglo XVIII, Verneau, Berthelot, Chil y Naranjo y Bethencourt Alfonso en el siglo XIX, y en este siglo Fischer, Wölfel, Schwidetzky, Weninger, Fusté, Rösing y Camps, entre otros eminentes investigadores, expresaban en sus escritos dichas analogías antropológicas. Éste último (Camps, 1984) es muy explícito al respecto cuando dice, refiriéndose a la antigua población mechtoide (cromañoide) norteafricana:  “Del tipo Mechta el Arbi subsisten hoy en día algunos raros elementos en la población norteafricana que, en su casi totalidad, pertenece a las diferentes variedades del tipo mediterráneo. Aquellos representan como máximo el 3% de la población actual del Mahgreb, pero son muchos más numerosos en las islas Canarias”.

En cualquier caso, no hay que centrarse solamente en el mayor o menor grado de pervivencia del tipo Mechta-Afalou en la población canaria actual – que no deja de ser un tema muy interesante desde el punto de vista antropológico, pues en Canarias tenemos un verdadero laboratorio viviente – sino que también debe estudiarse ese alto porcentaje mediterranoide, que es el que más nos acerca a la población norteafricana amazigh actual.

Ahora son las nuevas técnicas de la genética molecular aplicadas a las poblaciones, las que están propiciando un avance espectacular en el conocimiento de la evolución biológica e histórica de la especie humana. (...) La existencia en el Norte de África de poblaciones blancas clasificadas inicialmente como caucasoides, ha dado píe múltiples hipótesis sobre su origen.

La primera evidencia del poblamiento humano de la región la tenemos en los yacimientos de Termifine, Ain Hanech y Sidi Abder Rahman, con una antigüedad de 200.000 años, que fueron clasificados como homo erectus (Newman, 1995). Pero es la aparición del homo sapiens de Jebel Irhoud del Paleolítico Medio (Musteriense) (100.000-200.000 años B.P.) con características neandertaloides atenuadas que preconizan el tipo de Afaou, y del hombre ateriense (sapiens sapiens) de Dar es Soltan (30.000 años B.P.) que para algunos es el eslabón intermedio entre entre aquellos y el hombre moderno de Mechta-Afalou, portador de la industria Ibero-Mauritana (19.000-10.000 años B.P.). Este último, junto a los protomediterránoides venidos de oriente con la cultura capsiense (10.000 – 5.000 B.P.), constituyen los dos tipos humanos que han dado origen al pueblo beréber, que esencialmente conforma la mayoría antropológica de la población norteafricana actual.

El hombre de Mechta el Arbi, también conocido como Mechta-Afalou fue equiparado por los antropólogos del siglo pasado al tipo Cro-Magnon europeo, pero más tarde se ha visto que sin dejar de ser vecino o primo de aquel, presenta caracteres diferenciadores en el cráneo y en las dimensiones corporales. Posee, entre otras características físicas, una gran estatura (1,76 m. De media para los hombres) desarmonía entre una cara ancha y un cráneo dolicocéfalo, así una gran capacidad craneana (1,650 cm3)

Este tipo humano dominante en el Norte de África hasta la aparición de los protomediterranoides capsienses, comienza a disminuir demográficamente y a retroceder geográficamente hacía el oeste, acantonándose en las montañas del litoral occidental mediterráneo y atlántico y en las islas Canarias, así como en el sudoeste sahariano (Hassi el Abioud) y en el Sudán (Jebel Saba). Su desaparición no fue completa en el Maghreb, pues todavía se encontraba un 8% de población mechtoide en la época protohistórica y la púnica, para pasar como ya hemos comentado, a representar sólo el 3% de la población norteafricana actual. Por tanto, como muy bien apunta G. Camps (1996), el tipo Mechta el Arbi no puede considerarse como el ancestro directo de los imazighen actuales.

 Fue hace 9.000 años cuando hizo su aparición en la parte oriental del Maghreb un nuevo tipo humano muy parecido a las poblaciones mediterráneas actuales que, al igual que ellas, presenta dos variedades: Una robusta y de gran talla (1,75 m. para los hombres) y otra más grácil que se localiza en las montañas. Este tipo de hombre, según todos los indicios venido de Oriente Próximo, se aplica a poblaciones más antiguas de Oriente (natufienses).

A estos protomediterráneos muy bien podríamos llamarles, protobereberes (Camps, 1996) por su cultura y sobre todo por su marcada propensión a la decoración con motivos geométricos, que son muy similares a los utilizados en la actualidad en el adorno corporal y en la decoración de la cerámica por sus sucesores beréberes. (...) En Canarias, y de acuerdo con los principales antropólogos que han estudiado la tipología de las poblaciones aborígenes del archipiélago, como son Verneau, Fusté y Schwidetzki, entre otros, aparecen como tipos dominantes los dos mismos componentes prehistóricos del Norte de África: el Mechtoide (cro-magnoide), y el protomediterránoide. El primero, y más primitivo, arribó a las islas y las ocupó todas, según algunos autores, entre el 2500 y el 1000 A.C. y que sería el portador de la llamada “cultura de sustrato” (Diego Cuscoy, 1961). Su proporción numérica  en algunas islas como Tenerife (34%) Gran Canaria (33%) y Gomera (45%), era superior a la del tipo mediterránoide, lo que hace pensar en una temprana llegada a Canarias desde el continente, cuando aún era dominante en algunas regiones norteafricanas.

Simultáneamente o con posterioridad, llegaron los protomediterránoides, pero en el caso de Canarias sólo se distingue el tipo robusto, también de gran talla, cara alargada y estrecha, y con un grado variable de extroversión goniaca que le da un contorno facial pentagonal o cuadragunlar. Este tipo es asociado, al menos en Gran Canaria, con la “cultura de los túmulos” ya que enterraban a sus muertos en esos monumentos funerarios mientras que los cromañoides lo hacían en cuevas. En los últimos tiempos se ha constatado que no existía una separación racial tan clara como les pareció a los primeros antropólogos.

8.1 GRUPOS  SANGUÍNEOS. SISTEMA ABO


A pesar de los avances de la genética molecular en los últimos años, especialmente en el conocimiento del DNA mitocondrial y nuclear, el estudio de los grupos sanguíneos, entre ellos el sistema ABO, sigue siendo importante y complementario a la hora de abordar análisis genéticos comparativos entre poblaciones. Según R. Beals y H. Hoijer (1995): “los grupos sanguíneos son importantes antropológicamente porque sabemos con exactitud cómo se heredan”. Nosotros hemos basado el estudio estadístico de la distribución del sistema ABO en la isla de Tenerife los datos de la Tesis de licenciatura de M. Trujillo (1974) y para el resto de las islas en Bravo y de las Casas (1958), Roberts et al. (1966), García-Talavera 1986) Y Pinto et al. (1996). Y para la comparación con otros pueblos norteafricanos imazighen, en Kossovitch (1958) para Marruecos y Sahara y Benabadji et al. (1965) para Argelia (Kabilia).

  Los datos sobre la proporción de  grupos del sistema ABO en la población guanche los hemos tomado de Swarzfischer y Liebrich (1963) y Schwidetzky (1970), Benabadji y Chamla (1971) para los tuareg del Ahggar, y Johnson et al. (1963) para los bereberes Ait Hadddidu del alto Atlas.

A la vista de las tablas comparativas podemos extraer las siguientes conclusiones:

a)                          En la población canaria nativa actual, el grupo sanguíneo O sigue siendo el de más alto porcentaje (48.0%) frente al 39.6 % del grupo A, a pesar del tiempo transcurrido desde la conquista y de que el grupo A es dominante y el O recesivo (Schwidetzky, 1970) Sin embargo, el grupo mayoritario en los españoles es el A, con el 47.2 % frente al 38.6 % de O (Hoyos, 1945), y en los en los portugueses es muy similar: 47.1 % de A y 40.0 % de O (Da Cunha et al., 1963). Al ser estos dos países europeos los que aportaron la gran mayoría del contingente humano que se estableció en Canarias tras la conquista (conquistadores y colonos), podemos llegar a la conclusión de que la población aborigen canaria, lejos de desaparecer como aseguran algunos, quedó en amplia mayoría después de la colonización.

b)                          Se aprecian diferencias significativas inter e intra insulares en al distribución de los grupos (García-Talavera, 1993) y (Pinto et al. 1996). No es de sorprender la mayor proporción del grupo A en el Norte de Tenerife, porque fue en esa zona donde principalmente se establecieron los nuevos colonizadores al recibir más ricas y fértiles. Tampoco sorprende la alta proporción de O en la Gomera (56.0 %) pues esta isla no fue conquistada y la población nativa quedó en gran mayoría.

La alta proporción del grupo O encontrada por Swazfischer y Liebrich (1963) en los aborígenes de Tenerife (83.9 %) y Gran Canaria (94.7 %), a pesar de haber sido obtenida, no por ausencia de A y de B, sino directamente, ha hecho dudar a algunos investigadores. Pero si comparamos estas cifras con las de los Tuareg del Ahggar (74.4 %) y los bereberes Ait Haddidu del Atlas (79.7) vemos que son bastante aproximadas. Y si observamos que en las tres poblaciones el aislamiento es la característica común (islas, montañas, desierto) cabe pensar en la actuación en ellas, durante siglos de la deriva genética, el efecto fundador y la consaguinidad.

Por otra parte, se observa que los porcentajes del sistema ABO en Canarias se asemejan más a los de los países maghrebies estudiados, que a los europeos ibéricos. También se constata que en Canarias es más patente el dominio del grupo O sobre el A, que en Marruecos, Argelia o el Sahara. Esto se debe a que en estas islas el principal aporte sanguíneo del exterior es europeo occidental, mientras que en los países continentales del Maghreb, el principal flujo genético ha venido de Oriente Próximo y, en menor medida, del África subsahariana, regiones en la que el grupo B aparece en un alto porcentaje. En Canarias, las islas orientales Lanzarote y Fuerteventura poseen unos valores elevados de este último grupo (17.5 % y 16 %) según datos obtenidos por Pinto et al. (1996), que son similares a los de Marruecos y Argelia, lo que con toda probabilidad, es debido a la entrada masiva en dichas islas de esclavos de la vecina costa africana después de la conquista, en los siglos XV Y XVI.

8.2 RESÚMEN DE LA CONCLUSIÓN FINAL

La reflexión final que nos atrevemos a exponer es que, a la vista del abundante registro arqueológico, antropológico y lingüístico al avance en el conocimiento de la prehistoria y la historia norteafricana y, sobre todo, los contundentes resultados de la investigaciones en biología molecular que están que están saliendo a luz en los últimos años, es indudable la relación genética de los canarios con los pueblos norteafricano  amazighen.

El hecho de haber vivido separados durante milenios, al haber cruzado el mar y poblar las islas unos, y los otros soportado invasiones, conquistas y colonizaciones – que más tarde sufrirían los insulares – por parte de otros pueblos no africanos, no ha borrado las huellas del origen común.

Los pueblos invasores influyeron culturalmente en los que no se refugiaron en las montañas o en el desierto, pero el influjo genético fue escaso hasta la llegada al continente desde Oriente de los musulmanes Beni-Hilal en el siglo XI, que, aunque no influyeron de manera contundente en el pool genético, si contribuyeron decisivamente a la arabización e islamización del Maghreb. En las islas fueron los ibéricos los que siguieron el mismo guión aunque desde distintas ópticas culturales y religiosas. Estos españolizaron y cristianizaron a la fuerza a los canarios, pero como hemos visto, tampoco alteraron en gran medida la genética insular.

De manera que, a pesar de todos estos avatares los canarios y los norteafricanos continentales seguimos conservando las características étnicas básicas que nos identifican con una raíz común que se remonta muchos milenios atrás, cuando unos invasores – curiosamente también venidos de Oriente hace casi 10.000 años, posiblemente a consecuencia del cambio climático postglacial – arrinconaron y sometieron en gran parte a los autóctonos de ese momento>>.


Ya en el siglo XIX, en el campo científico se debatía sobre la pervivencia de la raza guanche y por extensión la del resto de los primitivos habitantes pre-coloniales del Archipiélago canario, uno de estos abanderados que hicieron frente  a quienes venían propugnando la interesada y sesgada teoría a la vez que falacia histórica del supuesto exterminio del pueblo guanche, fue el médico chasnero don Juan Bethencourt Alfonso, quien realizó uno de los primeros trabajos científicos sobre la cuestión. Quizás por este y otros aspectos de nuestra historia recogidos o desarrollados valientemente por nuestro autor, su obra se vio postergada durante casi un siglo, pues si bien hoy en día que se da por supuesto que vivimos en una sociedad supuestamente democrática y plural, las personas que nos preocupamos por nuestro pasado libremente, de manera honesta y sin sujetarnos a las directrices que emanan desde los comisariados culturales del sistema, nos vemos relegados cuando no perseguidos,  hostigados y vilipendiados por quienes defienden para Canarias, una cultura oficialista y oscurantista.

Imaginemos las dificultades que debieron sufrir los investigadores del siglo XIX, especialmente si éstos no eran europeos, o les publicaban sus trabajos en algún país de Europa. Por ello, creemos interesante trasladar a éstas páginas algunos párrafos en los que el doctor Bethencourt expone y justifica sus planteamientos científicos sobre la pervivencia del pueblo guanche: <<...Salvo los muertos en combate que fueron menos de lo que presumen los ponderativos, entre guerreros, mujeres, viejos, muchachos y niños acogidos a los convenios, puede asegurarse sin pecar de exagerado, que constituyeron las nueve décimas partes de la nueva población con relación a los españoles; y como de este asunto hemos de ocuparnos con mayor amplitud al tratar de la conquista de Tenerife, lo tomamos por ahora de ejemplo y aplazamos para entonces las razones en que apoyamos nuestros asertos.

Al celebrase la paz de Tahoro de los Realejos y hablando en cifras redondas, existían en Tenerife 20.000 guanches de todas edades y sexos aunque predominando mujeres y niños, de los cuales unos 5.000 continuaron rebelados en medio de los montes sin querer darse a partido, y los otros 15.000 se mezclaron con un millar entre conquistadores y pobladores formando los núcleos de las veinte y tantas poblaciones actuales. Cuanto a mujeres europeas, como aconteció en las demás islas, eran contadas.

De los 1.000 entre conquistadores y pobladores que se avecindaron durante los primeros lustros, salvo unos cuantos extranjeros que por su escaso número nada significa, unas pocas docenas eran portugueses, como 200 indígenas isleños en su mayoría de Canaria y el resto de españoles, que siendo casi en la totalidad solteros se casaron con las guanchas. Aparte de que esto era natural, sábese por tradición, por lo que arrojan los archivos y sobre todo por el testimonio nada sospechoso de un comisionado inquisidor de aquella época, que hizo un padrón secreto de todas las islas, y sacó a la luz el erudito Sr. Millares.

En lo esencial los hechos expuestos son exactos y sólo falta aplicarles las conocidas leyes de la herencia y de cruzamiento; con las circunstancias en esta ocasión de hallarse favorecido el coeficiente o grado de afinidad sexual, por estar comprendido en el grupo llamado por Mr. Broca de homogenesia eugenésica o absoluta, puesto que tanto los naturales de las otras islas, portugueses españoles como guanches de Tenerife, proceden del mismo manantial íbero-libio.

Siguiendo con el ejemplo de los 1.000 conquistadores y pobladores casados con otras tantas guanchas, pues los pocos que ya lo estaban para el caso es lo mismo porque se amancebaron, resultó:


1.º hijos mestizos de primera sangre.
2.º Simplificando el ejemplo para más fácil comprensión, mestizos de segunda sangre (que es el primer grado de retorno), que comprende a los vástagos del cruzamiento de los mestizos anteriores con guanchas, que eran las que abundaban.
3.º Mestizos de tercera sangre (segundo grado de retorno) o sea los nacidos de la segunda sangre casados con guanchas de pura raza y así sucesivamente hasta que en el quinto o sexto cruzamiento de retorno, como la población no era alimentada con elementos de fuera sino de la tierra, desapareció por lo general todo vestigio de mesticismo (mestizaje) y reapareció el tipo de raza de la madre o séase del guanche con todos sus caracteres>>.

Por otra parte, es evidente que el sector de la población guanche que no se mezcló con los invasores fue la mayoritaria, especialmente los alzados, y la mayoría de los Menceyatos del Sur, los cuales por razones orográficas y como consecuencia de los tratados de paces,  estuvieron prácticamente vedados para los conquistadores y pobladores europeos durante muchos decenios después de la conquista. Cuenta un viajero inglés del siglo XVII, refiriéndose a los guanches de Güímar que: "aún el más pobre de ellos, tiene en menos precio el casar con mujer  española".


Eduardo Pedro García Rodriguez.







martes, 19 de marzo de 2013

EL CULTO A LOS ANTEPASADOS





Guayre Adarguma Anez Ram n Yghasen *

El mundo religioso de la sociedad guanche, debió ser en extremo complejo, a pesar de que las referencias que sobre el mismo nos han llegado son pocas y confusas debido a la imposición traumática del catolicismo, cuya misión primordial fue la erradicación furibunda e irracional de todo vestigio de la milenaria religión profesada por  el pueblo  guanche, los pocos documentos que hasta nosotros han llegado, especialmente los conservados a través de la tamusni, y las escasas referencias recogidas por los cronistas, aunque estas están expuestas desde un punto de vista etnocristiano y etnocentrista, nos dejan vislumbrar un mundo espiritual y una concepción del universo y de la función que el hombre desarrolla en él, mucho más elevada que la que portaban aquellos bárbaros fanáticos cuya religiosidad se basaba en unas simples prácticas externas, (teatrales) carentes de conceptos elevados de la moral y la ética.

La riqueza  religiosa y espiritual del pueblo guanche, está modelada por milenios de práctica en torno a los designios de la Diosa-Madre, cuyos aspectos iremos desarrollando en páginas sucesivas. La estricta observancia que de los postulados religiosos y morales de la sociedad guanche, quedó recogida por algunos autores los cuales no dudaron en calificarla como una raza de valientes y pacíficos pastores, de costumbres moderadas y puras, modelo de honradez,  lealtad, pundonor, moderación y formalidad, trabajadores compasivos,  y extremadamente respetuosos con los ancianos,  y sumamente hospitalarios. Estas virtudes son reales, no son un producto literario, pues las mismas forman el sustrato ético y moral de la población Canaria actual, a pesar de la avalancha de “cultura” globalizadora que en estos últimos tiempos nos invade con una virulencia mucho más activa que, aquella que sufrimos hace más de quinientos años, y que lamentablemente, aún continuamos sufriendo y soportando, quizás como justo castigo y penitencia por haber permitido el que unas hordas extranjeras nos arrebataran el sagrado culto a nuestros Divinidades ancestrales.

Es por ello que debemos orientar nuestros espíritus, hacía  el encuentro con los espíritus de nuestros antepasados, para que en estrecha comunión con ellos, hagamos aflorar el cúmulo de virtudes que nos han trasmitido, que están latentes en nuestro ser,  y que nosotros hemos mantenido en parte oculto, por el temor que han incrustado en nuestras conciencias, las practicas represoras de una religión deshumanizada, absolutista y, básicamente amoral, que nos ha sido impuesta con la fuerza de las armas.

Al contrario que la creencia monoanimista, propugnada por otras religiones, la Iglesia del Pueblo Guanche sostiene que el hombre tiene dos espíritus: el Espíritu Vital, que mantiene en correcto funcionamiento las funciones orgánicas (respiración, circulación de la sangre etc.) y responsable a su vez del calor corporal y de la capacidad de movimiento, así como del conocimiento del entorno donde nos movemos; y el Espíritu Libre, que está localizada debajo de la parte superior del cráneo y que alberga la conciencia, la capacidad de entendimiento y decisión, y la voluntad.

Mientras que el Espíritu Vital permanece de forma indisoluble unida al organismo, el Espíritu Libre es puramente espiritual, independiente del cuerpo, al igual que los espíritus y las Divinidades.

“Cuando las funciones orgánicas se hallan desactivadas, como en el sueño, durante un desmayo, en el delirio, etc., el espíritu puede separarse de su envoltorio físico y puede viajar al otro mundo, a otros planos espirituales. Lo que allí ve y experimenta lo trasmite al hombre en forma de sueños y visiones. Tras la muerte del cuerpo viaja al seno de Magek, va al más allá con los antepasados. Ya que el hombre no es inmortal pero sí su Espíritu libre.” (Klaus E. Müller et al, 2000: 481-ss.)

Los espíritus, son entes libres o vitales de los antepasados, que desempeñan un papel importante entre los poderes del más allá junto a otros espíritus y dioses paredros que forman la Corte de la Gran Diosa-Madre-Chaxiraxi, Magek-Tanit-Tara-Diosa Celeste-Moneiba, Abora, etc. Puesto que la autoridad aumenta con la edad, cuando más edad se tiene más perfección se alcanza y por consiguiente más puro es el espíritu, Así, pues los antepasados desde los más antiguos fundadores del pueblo guanche-mazigio, disfrutan ante la Diosa del rango más alto, por encima del más viejo de sus descendientes, aunque por debajo de los dioses, los cuales a su vez están por debajo de la Diosa Superior y Creadora, como la más poderosa de todos. Los espíritus, al igual que los ancianos con vida, aconsejan a los suyos, en sueños, se preocupan de que sigamos buen camino, nos brindan la fertilidad de nuestros animales, vigilan nuestros campos y nos guían en nuestras profesiones y empleos. Y sobre todo, vigilan que nos mantengamos fieles dentro del orden trasmitido de generación en generación. Quienes somos negligentes recibimos advertencias en forma de signos y pequeñas desgracias, los que no llevamos una vida honesta, nos veremos afectados por enfermedades graves, accidentes, pérdidas materiales o la misma muerte. Así pues, todos debemos poner un desmesurado interés en nuestras relaciones con los espíritus de nuestros antepasados, manteniendo unas relaciones fluidas, sin perturbaciones, para ello debemos guardar un culto reverente. No descuidando  hacerles con regularidad ofrendas de ramas, flores o lo que buenamente y con amor podamos ofrecerles. Debemos tenerlos presentes en nuestras fiestas y celebraciones familiares, y en las comunitarias, si danzamos cantemos hagámoslo en su honor, cuando tomemos moderadamente unas copas o participemos en una comida, hagámoslo en su honor, pues ellos siempre están entre nosotros.

Los espíritus de nuestros antepasados, están íntimamente ligados a sus descendientes más próximos, al entorno donde ellos moraron en vida, y al grupo  donde desenvolvieron su actividad cotidiana. Se preocupan especialmente por proteger a los suyos, siempre que estos se comporten de forma adecuada y les rindamos correctamente los rituales, tal como hemos expuesto más arriba, así nos veremos protegidos del peligro y de los estímulos negativos. Los hombres jóvenes para adquirir su espíritu protector personal, deben mantener una búsqueda que en ocasiones puede ser larga, y nada fácil debido a los impulsos propios de la edad, pero esta búsqueda puede ser mucho más fácil si pone en ello verdadero empeño, observando una vida honesta y haciéndose aconsejar de personas mayores, entendidas y de buena vida.

También debemos cuidar a los espíritus protectores de la región, ellos cuidan y protegen a los ganados, los campos, los montes y las aguas y el aire, las actividades profesionales y los lugares de trabajo. Estos espíritus han pasado por diversas etapas de perfeccionamiento y la Diosa-Madre Chaxiarxi los ha investido como dioses mediadores, por lo que generalmente no están muy próximos entre si, y los más  perfectos y puros son los que guían a los dirigentes y, a los sacerdotes y maguadas. A estos importantes dioses mediadores se deben honrar de manera especial como mínimo una vez al año, preferentemente durante la celebración del año nuevo guanche o durante el Beñesmer.

El mundo de los espíritus dentro de la teogonía de nuestros antepasados, es complejo y ha sido poco estudiada. La información que nos ha llegado es poca y confusa debido a que las creencias y ritos de la religión guanche fue brutalmente reprimida como hemos dicho por el fanatismo cristiano, sí bien el pueblo guanche se esforzó por conservar sus prácticas religiosas, el transcurso del tiempo y los nuevos métodos de penetración empleados por la iglesia católica, obligó a los detentadores de los ritos guanches a sincretizar dentro de los ritos cristianos sus creencias como único medio viable para la supervivencia de las mismas. En la actualidad, aún perduran y se practican determinados ritos de nuestra religión ancestral, pero estos son celosamente guardados por un número muy limitado de familias que son depositarias de éste legado  religioso, las cuales observan un total hermetismo sobre los mismos, traspasado estos conocimientos entre miembros de una misma familia, preferentemente de abuelos a nietos, y de tíos a sobrinos manteniendo así, el culto primitivo, y también los aspectos hereditarios del sacerdocio.

Este aspecto secreto del culto, mantenido durante generaciones ha venido hurtando a la curiosidad del investigador y del curioso muchos de los pormenores del culto guanche a los espíritus, así, en este estado de la cuestión, no es de extrañar que algún investigador haciendo uso de su profundo academicismo, diga con razón: “Resulta difícil comprender de las fuentes escritas  qué idea tuvieron los guanches acerca del espíritu de sus muertos, a donde iban en que lugar residían y, en general toda, todo lo relativo a su concepción sobre este aspecto siempre difícil de explicación para el comunicante, así como para quien recibe la información.

En este caso, probablemente, la transmisión de estas ideas resultaría más difícil para los informantes que serían muy reservados a la hora de manifestar sus opiniones sobre cuestiones siempre tan difíciles de comunicar, como por el deseo expreso de no desvelar hechos íntimos, seguramente en una cierta aureola de misterio, así como también por la propia formación religiosa de quien la recibe. El Padre Espinosa, recopilador de la información de los guanches, trasmite así su idea acerca del “alma” <<...más ni conocían inmortalidad de las almas A. Espinosa, 1980: 35). En el sentido en que es conocida por un cristiano, con toda probabilidad no supieron qué era. Un testimonio se recoge en la crónica de A. Sedeño”. (Antonio Tejera Gaspar, 1988: 48-9)

Esta “aureola de misterio” a que hace referencia el Sr. Tejera, no debiera sorprenderle ya que el propio Espinosa da la explicación cuando nos dice: “Esto es lo que de las costumbres de los naturales he podido, con mucha dificultad y trabajo, acaudalar y entender, porque son tan cortos y encogidos los guanches viejos que, si las saben, no las quieren decir, pensando que divulgarlas (a extranjeros) es menosprecio de su nación...”). (Fray Alonso de Espinosa, 1980: 45)

La negativa mostrada por nuestros antepasados a mostrar los fundamentos de nuestra ancestral cultura y religión ante los invasores europeos, a la vista de las profanaciones de que eran objeto por parte de los mismos, quedó recogida en un documento de súplica que los invasores y colonos remitieron a la corte de la metrópoli del cual extraemos los siguientes párrafos: […] y demás desto muchos esclavos guanches que se huen andan alçados cinco o seis años entre los libres, porque como todos son de una nación y biven en los canpos e sierras acójense y encúbrense unos a otros y esto házenlo tan sagazmente, de más de ser la tierra aparejada para ello, segund los barrancos e malezas e cuevas y asperujas que no se puede saver sino por presunciones.

Especialmente por que es jente que aunque unos a otros se quieran mal encúbrense tanto e guárdanse los secretos que antes morirán que descobrirse y tienlo esto por honra y este estilo tenían antes que la dicha isla se ganase y todavía se les a quedado, pues saverlo dellos por tormentos es inposible aunque los hagan pedaços, por que jamás por tormento declaran verdad y por ser de esta condición e manera es gente muy dañosa.[…] (Elías Serra Rafols y Leopoldo de la Rosa Olivera, t. 2, 1996:282)

Por otra parte, debemos tener en cuenta que por la época en que escribió su obra Espinosa, y aún muchos siglos después, la iglesia católica negaba el que los guanches-mazigios; los indios, e incluso las mujeres del propio orbe cristiano tuviesen “alma”, concepto éste netamente cristiano, por lo cual para el resto de la humanidad que estaba fuera de la órbita de influencia del catolicismo, eran poco más que animales provistos de cierto entendimiento.

El concepto de “alma” tal como lo interpretan los cristianos, es muy diferente de la concepción que de  “espíritu” o maxio tiene el guanche, por ello para el guanche, cuando el cuerpo físico muere el Espíritu Vital le acompaña, y éste, como parte integrante del ser, siente las mismas necesidades que el cuerpo físico, hambre, sed, congojas y penas, y siente alegrías y felicidad, ya que para el guanche, la muerte no supone una separación de la comunidad, sino un cambio de estado, un pasar a otra vida, en la cual tienes las mismas emociones, las mismas actividad  e incluso las mismas necesidades que en este plano, por lo que este nuevo estado no supone una pérdida de contacto con los suyos y con la comunidad, contacto que mantienen mediante el Espíritu Vital.

 En ese nuevo estado del ser, tanto el cuerpo como el espíritu precisan –simbólicamente-comer y beber - aunque en menor proporción -, consiente de ello los vivos cuidan de los muertos aportándoles regularmente comida y bebida en las tumbas. Este rito mortuorio estuvo vigente en Canarias hasta mediados del siglo XIX, como veremos en otra parte,  los deudos dejaban en las tumbas de sus seres queridos raposas de papas, botas de vino, gofio, quesos, leche, baifos y gallinas, y en general frutos de la tierra, productos que después eran aprovechados por los párrocos hasta que un iluminado Obispo prohibió estas practicas por considerarlas paganas, lo que produjo un considerable quebranto para las despensas de los párrocos, y sustancioso aumento de las rentas episcopales, pues las ofrendas en “especies” se sustituyeron obligatoriamente por misas dedicadas a los difuntos pagadas en dineros en metálico. Hoy en día aquella piadosa práctica se limita por imposición de la iglesia católica a la colocación en los sepulcros unos ramos de flores.

El viaje de los maxios o espíritus. ”Los guanches y, con toda probabilidad el resto de las poblaciones insulares creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar a la Sol, astro que, que como se estudia en otro lugar, consideraban como Ser Superior por excelencia y era, por tanto, objeto de adoración. Esta deidad  solar se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los Espíritus Libres de sus antepasados iban a parar a la Sol, y cada mañana a su salida por el Este aparecían por el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente. En muchas culturas este viaje de las almas en su morada solar se ha simbolizado con un carro; en  Tenerife este medio se ha sido sustituido por pájaros y, en islas como El Hierro se asimiló a una casa.

Es posible que nuestra lectura resulte excesivamente forzada y los argumentos no aparezcan suficientemente contrastados, pero queremos que se entienda como hipótesis de trabajo dentro de la cosmovisión guanche que hemos venido exponiendo.” (Antonio Tejera Gaspar, 1987:51)

En este planteamiento del profesor Tejera Gaspar, sobre el viaje de la barca (o pájaro) solar creemos ver un claro paralelismo con el  viaje de la deidad egipcia Ra (Magek). El demiurgo solar, por medio de una sucesión de creaciones, pone en marcha un universo cerrado, animado por un mecanismo exacto completamente a su servicio. Un himno, por ejemplo, ofrece una descripción teórica de su acción y de su poder en el seno de este espacio: <<Yo te saludo, Ra, en el momento de [tu] salida, Aton, en el momento de tu puesta. Sales cada día, brillas cada día, apareciendo glorioso, rey de los dioses. Tú eres señor del cielo y Señor de la tierra; has creado a los seres de arriba y a los de abajo.

Dios único que al ser por primera vez, que ha hecho al país y creado a los seres humanos, que ha el Nun [...] , que ha hecho las aguas y hace vivir a todo lo que en ellas se encuentra, que ha levantado las montañas y dado la existencia a los hombres y a los rebaños [...] joven divino muchacho, heredero de la eternidad, que se ha engendrado y dado a luz así mismo, absolutamente único en diversas formas.>> ( Dimitri Meeks et al, 1965:163) Este carácter solar, aquí atribuido a Ra, es aplicable a Magek en cualquiera de las representaciones que tiene en las diferentes Islas Canarias. En nuestras islas, como en Egipto se adora a la Sol, como una de las manifestaciones de la Diosa-Madre Chaxiraxi como tendremos oportunidad de ver. El Dios Ra, (en nuestro caso Magek) materializado en la Sol, aparece por oriente todos los días y después de hacer su recorrido diurno desaparece hacía la tierra de los muertos por occidente para iniciar -como también creen las religiones mesoamericanas- su viaje nocturno por el mundo subterráneo donde  habitan los muertos; un viaje que recorre la deidad en “barcas mágicas” no visibles para los humanos.

En cuanto a la comunicación con el Más Allá, veamos algunas de las relaciones que dioses semi-dioses y espíritus mantienen con el otro mundo dentro del panteón egipcio: “Las opiniones sobre el origen de la creación del Más Allá  no son unánimes. Por lógica, este lugar abría sido creado para Osiris y, a continuación, para todos aquellos, dioses u hombres, destinados a permanecer en él. Sin embargo, que en la génesis del mundo de desechos, muertos que por no haber vivido en el momento fundamental de la aparición de la luz, a los que había que alojar en algún sitio. De hecho según algunas tradiciones,  el demiurgo solar abría creado el Más Allá para su reposo nocturno. Así pues, <<el imperio subterráneo de los muertos procedía de una idea>>, es decir, de una invención, que el demiurgo abría llevado a cabo con mucho trabajo. Cuando el tiempo cíclico se establece, el Sol sólo pasa por el Más Allá en un breve viaje nocturno que <<hace que la oscuridad sea aceptable>> para los habitantes de esos lugares. Como los habitantes del Más Allá no pueden soportar la plena luz, la Sol por iniciativa propia, reduce la intensidad de su resplandor cuando viaja por esos dominios, hasta el punto de aparecer <<oscuro y nublado>>. Cuando penetra en esos lugares los habitantes del Más Allá deben renunciar a la tibieza de sus cuerpos y de sus respiraciones, signos de la vida terrestre; el Sol les calienta cuando pasa cerca de ellos y los despierta a la vida durante un breve instante. El otro mundo es el lugar donde <<los rostros están invertidos>> y las cosas son difícilmente accesibles. Los mismos dioses no conocen bien el camino que Osiris siguió para llegar hasta el Más Allá y temen penetrar en los caminos que pudieran conducir hasta allí. Las almas de los muertos también tienen dificultades para llegar al Más Allá, pues deben atravesar la tierra y superar diversos obstáculos. En algunos textos, los dioses del cielo y del Más Allá están separados como si no tuvieran posibilidad de encontrarse, eso demuestra hasta que punto es difícil el Más Allá y los otros sectores de la creación se comuniquen entre sí, Es verdad que acercando el oído al suelo, a veces se pueden escuchar unas llamadas que provienen de debajo de la tierra, pero el vínculo que se establece de esa forma es muy débil.” (Dimitri Meeks et al. 1965:132-33)

Aquí encontramos otro paralelismo entre las practicas religiosas egipcias y las de los guanches, éstos empleaban un medio para comunicarse con los espíritus de sus antepasados cuando la comunicación era urgente y no podían o no querían esperar a efectuar otros rituales más complejos; el método consistía en valerse de cualquier hendidura profunda del terreno y, a través de ella comunicarse con los espíritus de los ancestros, cuando no disponían de grietas naturales, simplemente abrían un hoyo en el terreno, y tendidos en el suelo hablando a través de él se comunicaban. Así mismo, tenían otro medio de comunicación con los espíritus, consistente en los llamados bucios de piedra, éstos son unas rocas que se encuentran en determinados lugares y que han sido perforadas por agentes naturales en forma de bocinas, las cuales eran usadas como amplificadores de la voz para comunicarse con los espíritus de los antepasados, en la actualidad, existe un ejemplar en Igueste de Candelaria, conocida precisamente como el “bucio de los guanches.” Es posible que determinadas piedras de origen volcánico, perforadas, de manera natural y otras trabajadas por el hombre que han sido encontradas en cuevas, estuvieran dedicadas al  fin comentado.

En la teogonía guanche como es bien sabido el culto universal está dedicado a la Diosa-Madre Chaxiraxi y a sus paredros La Sol, representada en Magek. “Como la más poderosa y benéfica de los dioses, cuyo emblema en la tierra es <<el fuego nacido de su seno>>, tenido por sagrado. Autora de la vida del hombre, tributabánle los epítetos más cariñosos llamándole <<madre>>, siendo para los moribundos  un consuelo supremo exhalar el último suspiro con los ojos fijos en el divino astro. Todas las mañanas y antes de la amanecida los kankus  o sacerdotes de la Sol adornados con guirnaldas de hojas de viñático, dirigiéndose en comunidad tocando  chácaras, flautas y tambores a determinados lugares, para impetrar del dios su presencia en la tierra y saludarle con himnos y danzas. Cuando aparece sobre el horizonte, desde el rey al último vasallo postrábanse de rodillas con las manos en alto para venerarla,  otros saltaban, bailaban, silbaban o lanzaban gritos de entusiasmo.” (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t. II: 269)

La tamusni, nos ha trasmitido la ubicación de varios de los lugares donde los kankus llevaban a efecto estas ceremonias matinales de la bienvenida a la Sol, especialmente en la parte sur de la isla de Chinech (Tenerife,) zona que permaneció durante mucho tiempo alejada de la aculturización católica, debido a que los conquistadores no osaron adentrarse masivamente por estas tierras durante los dos primeros siglos inmediatamente posteriores a la invasión y conquista, lo que facilitó que se conservasen las costumbres y tradiciones durante mucho más tiempo así tenemos que: “Era sagrado el fuego que procedía de Magek, como el rayo, relámpago, el obtenido por frotamiento de dos maderos, el doméstico y en una palabra el que no tuviera su origen en Chinechi o infierno. Y hoy como antes, sigue siendo sagrado. No hay campesino que se atreva a injuriarlo, ni escupirlo. Aunque hacen hogueras en San Juan, San Pedro y otros días del año, para muchos la fecha y el santo es el pretexto, como en las famosas hogueras de Chirche y Aripe de Guía, por que en el fondo dedicadas a Magek.” (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t. II: 279)

“En todos los reinos tenían señalados estos diferentes lugares para las diferentes épocas del año, que nos hacen pensar se estarían en relación con los  cambios de la Sol. En el reino de Güímar, uno de los puntos era la montaña de Archaco, y para el clero de Arafo unas veces el roque de Chiguergue, otras el de Jóaquina, y a al de Iserse o a montaña de <<Arguama o Montaña Santa>> en Igueste.(Ibíden)

En el reino de Abona, hacía Fasnia: a la <<Montaña de Santa>> o de Fasnia,  ya a la <<Montaña de la Gloria>> en Icor, o al <<Llano Santo>> al E. de Chajaña de Arico; y por la parte de Granadilla, a la <<Montaña Santa>>. (Ibíden)

Por el reino de Adeje, al <<Roque de Jama>> etc. Aún en los pueblos del Sur (isla de Tenerife) se oyen las frases, aunque ya con sentido irónico: <<¡vete a buscar el sol>>; y todavía es bastante conocida la broma que gastan con los de Arafo llamándolos <<cancos>> y diciéndoles que vayan a buscar el sol. (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t, II: 279)

Todos estos lugares cultuales mencionados por Bethencourt Alfonso, así como otros muchos existentes en toda la orografía insular, reafirman su condición de lugares sacros por el hecho de que han sido sincretizados por la iglesia católica, por ello, vemos en las cimas de las montañas o en los llanos pequeñas ermitas o cruces implantadas con el ánimo de “santificar” desde el punto de vista del ritual católico, estos lugares sacros de nuestros ancestros.

 Es tradición y esta recogida por la tamusni, que cada mañana antes de amanecer, los Kankus de Arafo, se desplazaban tocando el Tajaraste hasta el lugar del Pino Santo, donde al presente se encuentra una pequeña capilla dedicada a un Cristo del Pino, para dar la bienvenida a la Sol, recitando entre otras, la siguiente oración:

¡¡Uh!! Magné Mastáy   Achen tumba Manéy.

Tanemir uhana gek magék  Enehana benijime harba
Enaguapa acha abezan.


Cuya traducción al castellano es la siguiente:

¡¡Oh!! Madre del cielo  Madre de la tierra

¡Oh! Madre del cielo, Madre del crecimiento  de la hermandad,
Madre de lo nuevo’.

Gracias poderoso Sol / por salir un día más
 para alumbrar la noche.

Esta oración que encierra en sí todo un tratado de filosofía espiritual, es una de las básicas en todos los templos de la isla de Chinech (Tenerife,) y es presumible que lo fuese en el resto del Archipiélago con igual o similar contenido ya que también está recogida en Tamaránt. Posiblemente la traducción no se ajuste totalmente al sentido de la oración en lengua guanche debido a la corrupción recibida al ser vertida al castellano, aun así, en el presente es una de las oraciones de acción de gracias que dirigimos  la Diosa-Madre Chaxiraxi en su aspecto como Magek, es decir, la Sagrada Sol, pues como hemos dicho anteriormente, en la cultura guanche-mazigia tanto el Sol como la Luna cambian de genero

LOS ESPIRITUS INTERMEDIARIOS, TEMA DIFÍCIL: Algunos autores contemporáneos han afirmado que, el hombre del XXI desarrolla su  vida en un mundo de desconfianza y materialista, para el que el tema de los espíritus le resulta difícil. Esa afirmación resulta exagerada, ya que supone adsulutizar una imagen del “hombre de hoy” (bien entendido que cuando decimos hombre nos referimos indistintamente al hombre y a la mujer) lo que es, expresión tal vez sólo de algunos ambientes. Sin embargo, y con esa reserva, conviene tenerla presente, a fin de atender pastoralmente a esa situación. Estas dificultades de asunción por parte del hombre Canario actual del hecho espiritual viene  motivado  por la herencia recibida de siglos de alienación mental llevada a cabo por la religión impuesta y dominante.

El hombre del siglo XXI se halla habituado a la desconfianza racional de todo lo que no cae bajo el dominio del dato concreto de la experiencia. Quienes se mueven en esa esfera racionalista acaban, como advierte Regamey, por negar de raíz todo el orden sobre natural y, por tanto, la existencia de seres superiores al hombre, seres-espíritus.

Aun en el campo religioso, en el que el peso de las costumbres y de las creencias es tan hondo, se evaden con las teorías de los mitos: el espíritu como ente sería un personaje mítico. Bultmann, que no puede zafarse de la presencia permanente del espíritu de la Diosa (o Dios) adopta una actitud radical de negación “El conocimiento de la potencia y de las leyes de la naturaleza ha extinguido la fe en los espíritus y en los demonios. Los astros se mueven por leyes cósmicas; las enfermedades y su curación son efecto de causas naturales. No se puede usar la luz eléctrica o los rayos X e invocar el mundo de los espíritus” (L’interpretation du N.T., 14243: París 1955.

Hay otra dificultad objetiva, consistente en la imposibilidad de un conocimiento directo, por el método de la experiencia de laboratorio, de la “mismidad” de esos seres superiores. Son espíritus puros y, por tanto, se escapan, como objeto empírico de comprensión, para la garra de la razón.

Hay, en fin, para el creyente-y el teólogo lo es- un problema de tipo documental: Por un lado, la inmensa tradición literaria y devocional, y por otro, los datos aportados por la tamusni (historia oral) sobre la naturaleza de los maxios (espíritus). Por otra parte, influye en la percepción del hecho presencial de los espíritus, el grado de sensibilidad que muestre o posea la naturaleza del creyente.

La existencia de los espíritus (maxios) es, fundamentalmente, una verdad de  fe. La fe será por consiguiente, el punto de apoyo para sondear la naturaleza de los entes espirituales. Incluso la iglesia católica, que históricamente se ha erigido en perseguidora de los espíritus “paganos”, admite la existencia de éstos sincretizados como ángeles desde el Antiguo Testamento hasta la actualidad. Así, la iglesia católica afirma en el credo la existencia de <<seres invisibles>>; en el concilio IV de letrán (1215) y en el Vaticano I (1870,) lo define expresamente; la liturgia católica canta la existencia de los espíritus, en el Prefacio y los invoca en el Canon: <<Te rogamos, oh Dios todopoderoso, que mandes llevar estos dones a tu excelso altar por manos de tu santo Ángel>>. Para el hombre moderno canario, <<que no acierta a pensar en los espíritus con la transparencia espiritual y la sutileza de los antiguos>>, no hay otra argumentación que ofrecerle sino es la de la fe. La razón – obstaculizada por prejuicios o predisposiciones inculcadas por la religión impuesta no haya razones demostrativas concluyentes -. Sin embargo, el Doctor de la iglesia católica (Agustín de Hipona, de orígenes mazigio y pagano, que veneraba a Tanit antes de su conversión al cristianismo) formula una razón de conveniencia de extraordinaria hondura teológico,  y perfectiva: <<Es necesario admitir la existencia de algunas criaturas incorpóreas – dice – porque lo requiere la perfección del universo>> (1 q50 al). Quien ve con ojos limpios la obra creadora de  Dios, sabe encontrar y unir los hilos que lo tornan inteligible. Con todo, es la fe la que juega aquí el papel primordial.

El análisis del teólogo se hace sutilísimo. Los entes mediadores son criaturas totalmente espirituales, sustancias completas, superiores  al hombre e inferiores a la Diosa, con una enorme capacidad de inteligencia y de amor, elevadas al orden sobre natural, sometidas a una prueba que determinó la distinción entre espíritus buenos y espíritus malos. Los espíritus buenos los Espíritus Libres que están en la presencia de la Diosa, los Espíritus Vitales bienaventurados, a los que se les permite morar en el Sagrado Valle de Eguerew, <<forman una multitud inmensa, superior a la muchedumbre de los seres materiales, porque la Diosa-Madre Chaxiraxi que mantiene perfecta la creación, abre más la mano en la cantidad a medida que sus criaturas son más perfectas, más espirituales. No hay, además dos entes de la misma especie, sino que cada uno tiene la suya propia.

Sorprende el desdén que algunos teólogos “modernos” sienten por el tema. El hombre canario actual demasiado tecnificado, vive un mundo terreno, con actitudes humanas paradójicas, como <<moradas vitales>> entrañan, en su diversidad, una lección: es necesario llevar a los hombres hacía comprensión de la realidad de la realidad del espíritu, liberándolo así de la estrechez mental materialista y enriqueciendo así, sus espíritus. Para ello no hace falta extenderse en imaginaciones sobre los espíritus maxios - lo que sería contraproducente -, sino la firme adhesión a lo que los antiguos  nos han trasmitido, tratando de profundizar en el mensaje que está impregnado de manera indeleble en nuestra naturaleza.

A parte del culto a determinados entes espirituales, la devoción popular se ha centrado en los espíritus custodios personales (muchos de ellos sincretizados en santos católicos).

La teología en su arquitectura doctrinal presenta una fértil enseñanza sobre la misión de los espíritus guardianes.

CAPITULO IV

LOS ESPÍRITUS, GENIOS O DIOSES TUTELARES BENÉFICOS O MALÉFICOS  EN LAS DIFERENTES ISLAS: A igual que la iglesia católica y otras religiones denominadas universales, cuentan con una serie de dioses menores, protectores personales o de corporaciones los cuales ejercen funciones de patronos o protectores, como p. ej. San Benito, protector de las cosechas y los campesinos, Santa Cecilia protectora de la música y los músicos,  Santa Lucía, protectora de los ciegos, etc., la Iglesia del pueblo Guanche también recoge en su teogonía a una serie de espíritus o dioses intermediarios entre la Diosa-Madre y los hombres. Estos espíritus, como hemos dicho extienden su acción benéfica o maléfica, no sólo entre los seres humanos y los elementos de la vida cotidiana, sino que la hacen extensivas a todos los aspectos de la naturaleza. Estos espíritus o maxios son conocidos por diferentes denominaciones según en cada  isla.

TITOREYGATRA (Lanzarote) Uno de los primeros historiadores de nuestras islas, Frai J. De Abreu Galindo, de la secta católica, no recoge para la isla de Lanzarote la existencia de dioses tutelares limitándose a reseñar que: <<Adoraban a un Dios levantando las manos al cielo. Hacíanle sacrificios en las montañas, derramando leche de cabras con vasos que llamaban gánigos, hechos de barro.>> (Abreu Galindo, 1997:57)

<<Adoraban un ídolo de forma humana, pero no se sabe quien era. Lo tenían en una casa como templo, donde hacían congregación, la cual estaba rodeada por dos paredes, que entre sí formaban un pasillo, con dos pequeñas puertas, una fuera y la otra en medio; y allí, como en un laberinto, entraban a sacrificar leche y manteca. Algunos pretenden que entre estos bárbaros hubo otras clases de idolatría, de las cuales la verdad es que no se tiene ninguna seguridad. (Leonardo Torriani, 1959:41)

Esta isla y la de Erbania (Fuerteventura,) fueron las primeras en recibir de manera masiva el impacto catequizador del catolicismo, lo que indudablemente contribuyó a la temprana erradicación de la  ancestral religión del pueblo, además del brutal despoblamiento llevado a cabo por los piratas normandos y castellanos de Bethencourt, mediante la saca de esclavos. Es por ello que la documentación llegada hasta nuestros días es escasa, no obstante la epigrafía recogida en los grabados rupestres nos habla de una cosmogonía riquísima, pero tendremos que esperar a que las investigaciones de los especialistas consigan descifrar los mensajes que encierran, de los que solamente conocemos ligeros fragmentos aportados por   Bethencourt Alfonso y Rafael Muñóz.

ERBANIA (Fuerteventura:) Había en isla dos mujeres que hablaban con el demonio (designación que los católicos aplicaban a los espíritus mediadores “paganos”); la una se decía Tibiabin y la otra Tamonante. (La que deletrea, la que divulga, Ignacio Reyes García, 200:126-7) Y quiere decir que eran madre e hija, y la una servía de apaciguar las disensiones y cuestiones que sucedían entre los reyes y capitanes, a la cual tenían mucho respeto, y la otra era por quien se regían en sus ceremonias. Éstas les decían muchas cosas que les sucedían. Fray J. Abreu Galindo, 1977:59-60)

La isla de Fuerteventura, cuando fue conquistada, era dominada por muchos duques y por dos mujeres principales, las cuales eran sumamente respetadas por todos. La una se decía Tamonante, la cual regía las cosas de la justicia y decidía las controversias y disensiones que corrían entre los duques y los principales de la isla, y en todas las cosas era superior en su gobierno. La otra era Tibiabin, mujer fatídica y de mucho saber, quien, quien por revelación de los demonios o por juicio natural, profetizaba varias cosas que después resultaban verdaderas, por lo cual era considerada por todos como diosa y venerada; y ésta gobernaba las cosas de  las ceremonias y los ritos como sacerdotisa. (Leonardo Torriani,1959:75)

Son rudísimos, pertinaces en su secta, tienen templos donde hacen sacrificios con humo de cosas que queman, como no sea carne, sino cebada, dátiles, asisten hombres y mujeres.

La isla de Fuerteventura fue dividida al través con una Pared de más de  cuatro leguas de mar a [mar], término de dos Reyes, el de hacía Canaria llaman Ayose y el de hacía el Norte Guise; cada uno se gobernaba por una mujer, que ambas hablaban con el demonio, llamadas Tamonante y Tibiabin, éstas apaciguaban las discordias, maestras de ritos y ceremonias, avisaban de casos contingentes.(Marín de Cubas, 1993:104-5)

De estos textos de se desprende que en la isla de Fuerteventura, tanto el poder político como el religioso eran ejercidos por mujeres siendo además hereditario, es plausible que similar sistema de gobierno tanto laico como religioso debió existir en Lanzarote. Imperando al igual que en el resto de las islas el matriarcado. A pesar de que Marín de Cubas, nos dice que “eran pertinaces en su secta” y que tanto Tamonante como Tibiabin, “eran maestras de ritos y ceremonias,”  no nos dice nada sobre los nombres de las deidades ni sobre sus ritos, posiblemente no porque no los supieran, sino por temor a la Inquisición española la cual mostraba un celo excesivo en cuanto a la divulgación de los contenidos de la religión de los antiguos Canarios. 

ESERO (Hierro:) Adoraban los herreños dos ídolos fingidos en la mente devotos de hombre y ganados machos, Orajan de mujeres y hombres; Mon, a quién pedían agua y buenos temporales y hacían juramento; no les hacían sacrificios ni otra ofrenda, ideábanlos en dos riscos o peñascos, cercano uno del otro, muy altos delgados y peinados como torreones, en el término de Bentaiga y hoy llaman Los Santillos de los Antiguos: la rogativa para la lluvia era juntarse alrededor de ellos así hombres como sus ganados repartidos a cada uno, los machos a uno,  las hembras a otro, acorralados, ayunando por tres días, unos dando voces y gritos, bailando alrededor del peñasco, otros balando y gruñendo,  y con dar vueltas en torno lloraban a gritos; y si no llovía enviaban un adivino  a la cueva Artheita en el término Tacuitanta, y entrando invocaba a los ídolos, y le salía un cochinito llamado Orafaibo, que significaba medianero, y venía con él bajo el tamarco, a los demás, y era recibido con fiesta y baile; y lo tenía hasta que llovía lo bastante, y este animalito era el medianero de las lluvias, y suelto a la vista de todos volvía a la cueva. (Tomás Marín de Cubas, 1993:108) 

Los hombres adoraban a un ídolo macho, y las mujeres a una hembra. Al macho llamaban Eraoranhan, y a la hembra Moneiba; les hacía oraciones, sin sacrificio, y creían que vivían en los altísimos peñascos. Además de estas cosas, tenían en gran veneración el cerdo, y el demonio, a quien llamaba Aranfaibo, se les aparecía en esta figura. Cuando tardaban las lluvias, ayunaban tres días seguidos y gritaban al cielo, llamando el agua, estando en un lugar reservado para ello, llamado Tacuitunta, que estaba cerca de una cueva, llamada Abstenehita; y de esta cueva a sus gritos salía fuera el demonio en figura de cerdo, y les daba la lluvia. (Leonardo Torriani, 1959:214) 

Adoraban los naturales de esta isla del Hierro dos dioses ídolos, que los fingían macho y hembra. Al macho llamaban Eraoranzan y a la hembra Moneiba. Los hombres eran devotos del varón, y las mujeres de  la hembra; y esta devoción se entendía por los juramientos, ruegos y peticiones que hacía. No les sacrificaban más de rogarles por los temporales, para yerbaje a sus ganados. Y a estos sus ídolos o dioses no los tenían hechos de alguna materia, sino solamente eran intelectuales, fingiendo que su habitación y lugar para hacerles bien era en dos peñascos cumplidos a manera de mojones que está en un término que llamaban Bentayca, que hoy llaman los Santillos de los Antiguos; y que, después de oídos y cumplido el ruego, se subían al cielo.

Y, como no tenían otra noticia sino esta falsa opinión, después de ganada la isla por los cristianos y doctrinados y instruidos en la fe, aplicaron a Dios Nuestro Señor el nombre de Eraorazan y a la Virgen María el nombre de Moneyba.  Y, como estos isleños eran gentiles idolatras y les faltaba la lumbre de la fe, y el demonio es padre de la idolatría, por la actitud que había en ellos, había el demonio ganado crédito con ellos y hacían que lo adorasen. Y, como el principal sustento de los herreños era el ganado, ya que por las sementeras no les pusiese cuidado la falta del agua, poníanles por los yerbajes y pastos para el ganado. Y así, cuando veían tardar las aguas en el invierno, juntábanse en Bentayca, donde fingían estar sus ídolos, y alrededor de aquellos peñascos estaban sin comer tres días, los cuales con el hambre lloraban y el ganado balaba, y ellos daban voces a los dioses ídolos, que les mandasen agua. Y, sí con esta diligencia no llovía, uno de los naturales, a quien ellos tenían por santo, iba al término y lugar que llamaban Tacuytunta, donde está una cueva que decían Asteheyta, y, metiéndose dentro e invocando los dioses ídolos, salía, de dentro un animal en forma de cochino, que llamaban Aranfaybo, que quiere decir <<medianero>>; porque, como aquellos gentiles veían que por sus ruegos no alcanzaban lo que pedían, buscaban medianero para ello. Y a este Aranfaybo, que era el demonio, tenían ellos en lugar de santo, y era amigo de Eraorazan. Y, como salía, lo tomaba y lo llevaba debajo del tamarco a donde estaban los demás esperando con sus ganados, alrededor de aquellos peñascos; y andaban todos dando gritos y voces en procesión , a la redonda de aquellos dos riscos, y llevando el cochino debajo del tamarco. Y, como el demonio es grande artífice de cosas naturales, hacía llover, porque fuesen ciegos tras su adoración. Y, si vía el que llevaba el cochino que era menester más agua, teníase consigo este demonio y, cuando le parecía que había llovido lo necesario, largábalo y volvíase a su cueva, a vista de todos. (FR. J. de Abreu Galindo, 1977:90-91)

No deja de ser loable la ingenua credulidad de estos autores, no sólo afirman que el pobre cochino es el demonio, sino que además sostienen que éste proporcionaba la lluvia solicitada por los bimbaches (herreños). No cabe duda de que los sacerdotes bimbaches (herreños) como los de cualquier otra religión, eran perfectos conocedores de la climatología de la isla y maestros de las cabañuelas, por tanto, sabían con bastante aproximación cuando iban a producirse las lluvias, convocando al pueblo a las rogativas en fechas próximas a que estas se produjeran, con lo cual era difícil que fallara la petición de lluvias, y, si estas no se producían en el tiempo estimado, siempre le quedaba al zahorí el recurso de alargar el tiempo de la rogativa haciendo uso del intermediario. Lo que queda claro, según se desprende de estos textos es que tras las rogativas en un tiempo más o menos razonable siempre se producía la lluvia aunque esta fuese provocada por el “demonio”. Y, considerado seguro el método de los canarios para obtener las tan necesarias lluvias, la iglesia católica no dudó en apropiárselo, y así, en lugar de sacar al Aranfayfo en las rogativas, se sacaba –y se saca – en procesión a los santos, vírgenes y cristos católicos con el mismo fin. Naturalmente, tuvo que pasar un determinado tiempo para que el clero cristiano fuese conociendo las peculiaridades climáticas de las islas,  así una vez conocidas éstas, o bien asesorados por prácticos del país, atendían las solicitudes de los feligreses de sacar las imágenes en rogativa de lluvias, si las condiciones metereológicas eran favorables, o bien las posponían con cualquier pretexto hasta que estas fueran idóneas, así casi siempre conseguían que la procesión tuviera el excito deseado, con gran felicidad por parte de los feligreses. Como podemos ver, la iglesia no ha hecho otra cosa que cambiar el intermediario de que se vale el pueblo para solicitar a la deidad la ansiada lluvia “arrimando el ascua a su sardina”.

BENAHUARE (La Palma:) Eran idolatras, porque adoraban al demonio en forma de perro, a quien llamaban Haguanran; y decían ellos que éste moraba en el cielo, al que decían Tigotan, y en tierra, en la cumbre de las montañas llamadas Tedote; y  encima de ésta hacían sus sacrificios de leche y de mantequilla.

Eran estos palmero idolatras; y cada capitán tenia en su término a donde iban adorar, cuya adoración era en esta forma: Juntaban muchas piedras en un montó en pirámide, tan alto cuanto se pudiese tener la piedra suelta; y en los días que tenían situados para semejantes devociones suyas, venían todos ellos allí, alrededor de aquel montón de piedra, y allí bailaban y cantaban endechas, y luchaban y hacían los demás ejercicios de holgura que usaban; y estas eran sus fiestas de devoción. Pero no dejaban de entender que en el cielo había a quien se le debía reverencia; y al que ellos entendían que estaba en el cielo, y lo llamaban Abora. Pero el capitán o señor de Acero, que es  la Caldera, no tenía estos montones de piedras, a causa de que entre el naciente de las dos aguas que nacen en éste término está un roque o peñasco muy delgado, y de altura de más de cien brazas, donde veneraban a Idafe, por cuya contemplación al presente se llama el roque de Idafe. Y tenían tanto temor no cayese y los matase que no obstante aunque cayera, no les podía dañar por estar las moradas de ellos muy apartadas, por sólo el temor acordaron que de todos los animales que matasen para comer, diesen a Idafe, la asadura. Y así, muerto el animal y sacada la asadura, se iban con ella dos personas; y llegados junto al roque, decía cantando, el que llevaba la asadura: Y iguida y iguan Idafe; que quiere decir: <<dice que caerá Idafe>>. Y respondía el otro, cantan – Que guerte yguan taro; que quiere decir: <<dale lo que traes, y no caerá>>. Dicho esto, la arrojaba, y daba con la asadura, y se iban; la cual quedaba por pasto para los cuervos y quebrantahuesos, que en esta isla llamaban guirres.

Tenían gran cuenta con los días, por las lunas, a quien tenían en gran veneración, y con el sol.

A estos palmeros se les aparecía el demonio, en figura de perro lanudo, y llamábanlo Iruene.(FR. Abreu Galindo, 1977:270)

Eran grandemente idolatras ó devotos,  en cada término de los referidos había gran montón de piedras solas, y en ciertos días disputados de la luna, venían a él todos los vecinos de la comarca a bailar y cantar endechas y corridos y a luchar, y comían allí carnes medias crudas y asadas, y leche y otras cosas de su uso. Entienden que en lo alto hay un Señor todopoderoso que gobierna todo lo criado, a quien llaman Abora; los del territorio de Eccero en lugar del montón de piedras tiene un roque muy alto y delgado de más de cien brazas, muy venerado y de tanta estimación como ídolo llamado Aidafe, a éste iban a pedir en sus necesidades les socorriese, y porque siempre estuviese enhiesto y no cayese le rogativas y ofrecían las asaduras de todos los animales que mataban en aquella rogativa; todos los vecinos y cofrades llevaban las asaduras entre dos cantando y respondiendo, muy poco a poco, y el uno decía: “Iguida iguan Aidafe”, que significa “dice Aidafe que se ha de caer”, y respondía el otro: “Quegueire iguantaro”, “pues dale lo que llevas y no caerá”, y llegando al pie del risco las arrojaban y las comían las aves, cuervos, milanos, guirres o quebrantahuesos. Contaban los días por lunas y los años por el sol, y tenían a estos planetas grande veneración. El demonio se les aparecía muchas y frecuentes veces en figura de perro lanudo; llámanle Iruene. (Tomás Marín de Cubas, 1993: 217-8)

TAMARÁNT (Gran Canaria:)  Entre las mujeres canarias habían muchas como religiosas, que vivían con recogimiento y se mantenían y sustentaban de lo que los nobles les daban, cuyas casas y moradas tenían grandes preeminencias; y diferenciábanse de las demás mujeres en que traían las pieles largas que les arrastraban, y eran blancas: llamábanlas magadas, los malhechores que se acogían a sus casas no eran castigados. A las casas llamaban Tamonante en Acoran, que es decir <<casa de Dios>>. Tenían casas donde se encomendaban al Dios que estaba en lo alto, que decía Almogaren, que es <<casa santa>>; las cuales rociaban todos los días con leche, y para ello tenían cabras diputadas, y no le quitaban los garañones en todo el año, porque no les faltase la leche. Decían que en lo alto había una cosa que gobernaba las cosas de la tierra, que llamaban Acoran, que es Dios.

Tenían dos riscos muy altos, donde iban con procesiones en sus necesidades: el un risco se llamaba Tirmac, el término de Galdar, y el otro risco se llamaba Umiaya, en Tirajana que dicen los Riscos Blancos, término de Telde; y quien juraba por Tirmac o por Umiaya, se había de cumplir por ser juramento grave. Adoraban a Dios alzando las manos juntas al cielo. Cuando faltaban los temporales, iban procesión, con varas en las manos, y las maguadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas, y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos gran grita. No tenían distinción en los días del año, ni meses, más que con las lunas. (FR. Abreu Galindo, 1977:156-7)

...En efecto, entre ellos no hubo idolatría ni predicación evangélica, sólo que, al igual que los atenienses adoraban un Dios desconocido e invisible, y le hacía sacrificios. Lo consideraban inmenso y lo crían en todas las cosas; pero no como hombre, ni como alma del mundo, como lo comprendía Varrón, sino como mente divina que gobierna los cielos y las estrellas y los elementos, según lo confesaban los platónicos, los esotéricos y los pitagóricos.

Tenían los canarios un sacerdote llamado Faicag, a quien cumplía hacer oración y los sacrificios. También tuvieron casas de vírgenes a modo de convento, que llamaban Tamonante en Acoran, es decir <<templo de Dios>>. Fueron los canarios  verídicos y nobles. (Leonardo Torriani, 1959: 94-5) 

Decían que Acoran Dios sólo, eterno omnipotente, y le adoraban idea; juraban por Majec, que es el sol, decían ser un solo demonio, que él sólo padecía tormentos y fuego eterno en las entrañas de la tierra llamado Gaviot, al alma tenían por inmortal hija de Majec, que padece afanes, congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los maridos a las mujeres y ellas a ellos; a los fantasmas llaman Majios o hijos de Majec; llaman Tibicenas a las apariciones del demonio, que muchas y frecuentes veces al día y de noche se aparecían en forma de perros lanudos y otras de aves como pava, gallina con pollos, becerro, etc. Adorábanles en muchos sitios sagrados y venerados, así montes, cuevas, bosques, casas, riscos, y juraban por, muy solemnemente; el mayor adoratorio donde hacía romerías era Almogaren de Umiaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco en Tirajana, llamado Risco Blanco, que fueron de Antón de la Santidad, conquistador aún allí hay tres braceros cantos grandes, donde quemaban todos frutos menos carne, y por el humo si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras y enlosado en lo alto del monte, y ha quedado una capilla y sacarrones, dentro todo de una gran cerca de piedras muy grandes, y es el risco el más descollado de todos aquellos sitios. Estas casas o sitios de adoración las regaban con leche de cabra, que todo el año reservaban un ganado para estos señalado, habían hombres que vivían en clausura a modo de religión; vestían de pieles, largo el ropón hasta el suelo; barruntaban el porvenir y eran Faisajes; observaban algunas moralidades y en corrido sabían de memoria la historia de sus antepasados, que entre ellos se quedaban consejas de los Montes Claros de Atlante en África en metáforas de palomas, águilas; éstos eran maestros que iban a enseñar muchachos a los lugares; había nobles, y villanos para enseñar lo que conviniese a los villanos, y sí había niños hábiles los enviaban a Umiaya como a mayor Universidad, sí no es que fuesen de fuerza y ánimo para la guerra, porque éste era su primer instituto; eran para maestros los pusilánimes y débiles para el trabajo. 

Otro adoratorio hay en el término de Gáldar, que dura el nombre, que el risco de Tirma, lleno de caseríos, y grandes cuevas; a este iban las Maguas en romería llevando vasos de leche para regar y ramos en las manos, y de allí bajaban al mar, que está cerca y daban con ellas golpes en el agua pidiendo a Dios socorro en sus necesidades y ellos tenían fe en ser remediados; más de dos leguas alrededor tenía este risco de sagrado para los delincuentes, así para ellos como para sus ganados, y así era muy habitado este sitio.

Eran sagradas también las casas de las maguas o maguadas que los españoles llamaban Marimaguadas; era una cerca de pared, casa y cueva habitación de muchas doncellas desde catorce a treinta años, porque después si querían casarse podían salir; que allí nadie, pena de vida, les podía hablar, y solamente cuando había falta de agua y de hambre salían en procesión a rogar a Tirma les socorriese; iban mirando al cielo, haciendo visajes y meneos con los ojos, cabeza y cuerpo, ya cruzando los brazos, ya abriéndolos, decían: “Almene Coran”, que significa: “Válgame Dios”; después de haber rodeado el risco caminaban hacía el mar. Salían fuera de sus monasterios las Maguas para bañarse en el mar, y para ello había días diputados que todos debían saber, y si algún hombre por descuido se hallase con ellas o se las encontrase en el camino perdía la vida; solamente cuando iban a adorar a Tirma en la casa Tamogante, podían desde lejos mirarlas. (Tomás Marín de Cubas, 1993:204-5)

Nos hemos extendido un poco con esta cita de Marín de Cubas, por considerar que este texto reproducido, nos aporta una serie de datos sobre la religiosidad de nuestros antepasados que no está recogidos por otros cronistas, indudablemente, ello nos ayudará a comprender más profundamente el mundo cultual de nuestros ancestros, del que iremos descubriendo facetas de una riqueza espiritual insospechadas y que, se han venido hurtando sistemáticamente al conocimiento de nuestro pueblo.

CHINECH (Tenerife:) Esta isla de Tenerife se llamaba, en su común hablar, Chinechi, y a los naturales llamaban Bincheni. Y adoraban a Dios, a quien llamaban Guayaxiraxi; y a Santa María, después de que les apareció, la llamaban Chaxiraxi. Y es de notar que Guayaxiraxi quiere decir <<El que tiene al mundo>> y Chaxiraxi quiere decir <<La que carga al que tiene el mundo>>. Y por otro nombre, llamaron a Santa María Atmayceguayaxiraxi, que quiere decir <<La Madre del que carga al mundo>>. Y no adoraban ídolos, ni tenían otra cosa quien adorar, sino a Dios y a su Madre,  aunque no tenían otra inteligencia de la cosas de Dios. Llamaban también a Dios por otro nombre Atguaychafanataman, que quiere decir <<El que tiene al cielo>>, porque ataman quiere decir <<cielo>>. (FR. J. Abreu Galindo, 1977:300-1)

...Y aunque conocían haber Dios, el cual nombraban por diversos nombres y apellidos, como son Achuhurahan, Achahucanac, Achguayaxerax, que quiere decir el grande, el sublime, el que todo lo sustenta, no tenían rito alguno, ni ceremonias, ni palabras con que lo venerasen. Más cuando los temporales no acudían, y por falta de agua no había yerba para los ganados, juntaban las ovejas en ciertos lugares que para esto estaba indicados, que llamaban baladeros de las ovejas, e incando una vara o lanza en el suelo, apartaban las crías de las ovejas y hacían estar las madres alrededor de la lanza, dando balidos; y con esta ceremonia entendían los naturales que Dios se aplacaba y oía el balido de las ovejas y les proveía de temporales. (Fray Alonso de Espinosa, 1980:34)

Confesaban al verdadero Dios con este nombre, Achguayaxerax y Ochoron Achaman, es decir, <<sustentador del cielo y de la tierra>>.

También lo llamaban Achuhuran Achahucanac, es decir, <<el grande, el sublime>>; y a Nuestra Señora, Chaxiraxi, y también la llamaban Armaxes Guaiaxiraxi, que significa <<la Madre de aquél que sustenta el mundo>>. Dicen también que a Dios lo llamaban Arguaicha fan ataman, que significa <<Dios del cielo>>, porque al cielo llamaban ataman; y que celebraban algunos días de fiesta. Contaban el tiempo de la luna con nombres diferentes; y el mes de agosto se llamaba Begnesmet. Tenían bautismo con agua, que administraba una mujer venerable, la cual por esta razón, contraía parentesco con todos. Decían que había infierno en el Pico de Teide (porque Eheyda quiere decir <<infierno>>, y el demonio se dice guaita, y que Dios había hecho al primer hombre y a la primera mujer de la tierra.(Leonardo Torriani, 1959:180-1)

En esta isla de Tenerife unos afirmaban que no había en el cuerpo alma racional, o que en muriendo el cuerpo todo se acababa, otros confesaban haber un Dios universal, y llamaban Jucancha; juraban solemnemente por el sol llamado Acaman y que había otro Señor que gobernaba el mundo, y las cosas sublunares llaman Iguaya hiraji, compuesto de guaya que significa espíritu, y hiraji cielo. Conocen haber demonio y llaman Guayote, y que él sólo tiene la pena en la tierra y en los sitios en que hay volcanes, fuego y azufre, y en particular en el monte de Teyde, Adoraban por cosas celestial y suprema deidad a La Virgen de Candelaria y al niño en su mano derecha llamaban Chijoraji; hasta el tiempo de la conquista, contaban haber cien años solares que tenían a esta Señora en su tierra, muy poco más o menos, y hacía en ellos admirables prodigios en medio de ser paganos e idolatras; hacían largas romerías a visitar los huesos de sus sepulcros en todo semejantes a los canarios y en particular había los mas frecuentes en el pico del Teide y también juraban por los huesos de sus antepasados a modo de venganza o pleito homenaje; en sus sacrificios se les aparecía el demonio en varias apariencias, y de ordinario en la de perro grande y lleno todo de lana, llamaban cancha guacancha; otros ponían el cuerpo boca abajo hablando algunas palabras dentro de un hoyo, y así llamaban al ausente aunque fuese de muy larga distancia. (Tomás Marín de Cubas, 1993:220-1)

Creemos que la afirmación de Abreu Galindo en cuanto a que los guanches no adoraban ídolos, fue fruto de la desinformación. Evidentemente, en la rica cosmogonía guache, tenían y adoraban a determinadas imágenes no menos de nueve según Sedeño como tendremos oportunidad  de ver.

El único de los historiadores canarios que supo ver el origen Oriental de la Religión de nuestros antepasados, (a pesar de su profundo catolicismo) fue el guanche de ascendencia mahorera D. Tomás Marín de Cubas. El espíritu de aguda observación mostrado en su obra por D. Tomás, no fue del agrado de los poderes coloniales de la época como tampoco lo ha sido para las posteriores, quizás por ello fue considerada “obra maldita” por los detentadores de la Historia oficial y oficialista, siendo postergada y condenada al ostracismo como lo fue también otra de las obras cumbres de la historiografía canaria, nos referimos a la Historia del Pueblo Guanche del insigne amesnau tinerfeño D. Juan Bethencourt Alfonso. Estas dos obras básicas para el acercamiento a un conocimiento de la Historia de Canarias, no mediatizada ni falseada por la visión triunfalista y etnocentrista que nos han venido trasmitiendo durante centurias, en las que se han venido sosteniendo toda una serie de falsedades y falacias en torno al pueblo dominado, capaces de hacer sonrojar a cualquiera que no esté de una manera u otra captado por los intereses coloniales-culturales de la Metrópolis en Canarias. Estas dos obras fundamentales para entender y comprender nuestro pasado, han venido siendo citadas profusamente por los autores españolistas, pero al mismo tiempo han sido ignoradas tanto por organismos públicos como por los entes académicos, quizás por ser considerado su contenido demasiado peligroso, para el endeble andamiaje histórico que sobre nuestras islas han venido construyendo los guerreros de antifaz con patentes de corso en la cultura canaria. Llegados a este punto, quiero hacer una digresión, es digno de destacar que el hecho de que estas dos obras cumbres hayan visto la luz pública, es debido al entusiasmo de dos honestos investigadores canarios a quienes deseo rendir mi modesto homenaje: D. Manuel A. Fariña González, en el caso de la obra de D. Juan Bethencourt, y a D. Francisco Ossorio Acevedo en la de D. Tomás Marín. Así mismo, no puedo dejar de reconocer el esfuerzo económico que fue necesario para la publicación de las mismas, asumidos también por dos canarios de pro: D. Francisco Lemus, quien asumió el riego de la publicación de la obra de D. Juan Bethencourt y la del Director de Ediciones Globo para la de D. Tomás.

Veamos algunas de las notas que sobre el origen Oriental de la Religión Guanche nos trasmite D. Tomás, o como él dice:“Sectas gentilicias, y costumbres persianas” (mesopotámicas e egipcias. Debemos tener en cuenta que D. Tomás escribió su obra sobre 1694).

...Mirlaban los canarios sus difuntos, fue uso de Sirios y Egipcios dice Alejand. En Alejandro lib. 3 cap. 2 Divrum Génesis, donde dice que ponían dentro del cadáver resina de pino, y polvo de cedro, sal y mirra: Muchas naciones los Agrigentinos, Tártaros y Hebreos, los primeros tenían sus difuntos en sus moradas haciéndoles sacrificios con luces, fuegos y comidas, o los tenían presentes mirlados, o pintados en tablas o pared escritos con loores de vencedor, a el Capitán o Rey, y a éstos llamaban Lares; los Tártaros hacían debajo de tierra aposentos a sus embalsamados, los Hebreos en sepulcros arcas de piedra, y los romanos lo mismo en mármoles, y alabastro; en los canarios se hallaron estos modos de mirlados y sepulcros entre pedregales, el cual tienen los Árabes. (Tomás Marín de Cubas, 1993:379)

Genios.

Los Egipcios fueron lo que adoraron Idolos primeros que otros, en forma de animales, o en aquella en que al Demonio le era más convenible, no tuvieron esto los canarios, aunque el Demonio se les aparecía en forma de perros, de gallina con pollos o caballo y pava. (Ibiden: 380)

Diezmos.

Fue costumbre de muchas naciones el cierta limosna de las cosechas de sus frutos a modo de diezmos; en la Ley Vieja daban de 40 partes una, y otros de 70, y otros daban ofrendas según su voluntad, y en ellos hubo según costumbre; tuvo principio desde Adán dando Caín a Dios lo peor, y poco, y Abel lo más y mejor, el primero que pagó el diezmo fue Abraám a Melquisedec de la presa que quitó a los Reyes que llevaban cautivo a su sobrino Lot: usaron de cierta porción ofrecida de sus frutos los canarios, que algunos juzgaron fuesen Diezmos como ya hemos dicho.

Los romanos ofrecían al genio que adoraban, asaduras de animales sacrificados envueltos en harina de centeno. Según Plutarco, y Pausianas lib. 3, hacían sacrificios de perros al genio, Pan y Lycro, y a los genios de los Campos Elíseos era de Cabras y Cabrones blancos; y así los Romanos como los Sirios hacían sacrificios a la estrella de los Caniculares matando en sus fiestas gran cantidad de perros; y Plutarco dice que este sacrificio era también a Gessia; y al genio Rubigo sacrifican perrillos pequeños como los Argivos a Proserpina en el mes de Abril para limpiar el pulgón, y los comían por regalo, y los Boecios sacrificaban a Diana perros, y los hombres forasteros a modo de los Indios Mexicanos; los Romanos al templo de la Fortuna regaban con leche de cabras; y sus pastores eran devotos de Poles, a quien de noche festejaban con bailes, fuegos y comidas, luchas, carreras y gritos cantando endechas tristes de lástima y pesar, y después todos comían carnes asadas de cabra, y cabrón blanco bebiendo mucha leche; ofrecían leche también a Flora, Vesta y Agria, que es a los genios de la tierra, campo y flores; Rómulo siempre a todo genio otra cosa, que leche no sacrificó, y este oficio fue de la Vírgenes Vestales llamadas Harimaguadas. San Agustín lib. 2 De Civitate Dei, y lib. 4 cap. 11, y Marco Varrón lib. De Rerum Etica.

Los Griegos y muchas naciones rodeaban el campo, templo o riscos, pidiendo a voces el remedio para los campos, y ganados, y lo mismo hacían los Romanos cantando himnos o canciones a su genio, sacrificaban una puerca parida o una vaca; luchaban y bailaban, comían carne asada, haciendo lo mismo en sus casamientos sacrificaban a los Lares un cochino; ofrecían para hacer rebaño de cabras pintadas las fiestas de Pan, y Minerva, y también leche, miel, vino, y un castrado, cabrito o cabrón pintado de blanco.

Los paganos que adoraban al sol, luna o estrella de Júpiter no tenían templo, y en su lugar montones de grandes piedras, y en los altos riscos hacían corrales, que les servían de templo.

Los Mauritanos según Lucano lib. De Farsalias, y Plutarco Lib. 5 Inita Cosaris tuvieron en adoración a su Rey Juba como los Romanos a Rómulo, y fue costumbre de muchas naciones: En Canaria hacían los Canarios juramento por Tirma en cierto risco llamado de este nombre, Silio Itálico refiere muchas veces en las Guerras Púnicas, a Agua Tirma y parece que fue Gigante como fue Jucancha, o Junicaso en Thenerife; y los majoreros tuvieron a Magot, y todos lo referían al Sol.

Los Árabes sacrificaban al dios no conocido llamado de otros mismos Hado fatal, y de los griegos y romanos Forti Fortuna, y de los filósofos la voluntad de un solo Dios todopoderoso, Causa de todas las causas; por medio de ciertas Vírgenes que tenían en clausura en forma de comunidad hasta tiempo de casarse, engordaban cuanto fuese posible a un camello nuevo que les sacrificaban, y estas también solían pedir buenos temporales: y de esto usaron los Canarios, menos el no tener camellos. (Tomás Marín de Cubas, 1993:380-1)

Como podemos apreciar, existe un amplio especio dentro de las religiones orientales y greco-latinas en que se alojan infinidad de figuras de seres intermedios que tienen sus respectivos exponentes en la Religión Guanche, básicamente porque todas estas religiones proceden de un tronco común. En la religión católica, la Diosa fue suplantada por el dios único de un pueblo, que después impusieron en el  mundo “pagano” a la vez que tomaba de éste toda su comosgonía y ritos, simplemente cambiándoles el  nombre y sustituyendo a los espíritus y genios por ángeles y santos, aplicando a éstos las atribuciones  de seres intermediarios con la divinidad, como sucede con el Dios canario Chayuga protector de la Naturaleza y los animales silvestres cuyos atributos fueron asimilados al santo católico San Antonio. En todo caso, en todas estas concepciones religiosas forman parte indisoluble de las mismas los seres intermedios que aproximan la figura de la divinidad al mundo de los hombres, que le sirven de “mensajeros”, que la hacen visible y que protegen el curso de su vida, que habitan en su mundo, que cargan con la responsabilidad de sus lados oscuros, figuras a las que se le atribuyen los males que el hombre no puede explicar o cuya responsabilidad no se atreve a cargar. Es el mundo de los espíritus, los genios benignos y malignos, de los ángeles de los demonios. Un mundo reconocido en todas las religiones y tanto más complejo y abigarrado cuanto más cerca estamos de la religión olvidada por el pueblo, de la religiosidad ancestral, aunque no falta tampoco en las representaciones religiosas de las teologías y los cultos paganos oficiales.

El viaje de los espíritus

Quisiéramos referirnos en este apartado a la existencia del viaje de los Espíritus Vitales, o si se quiere, al lugar definitivo en que se hallan, puesto que si atendemos al texto de Scory, citado ut supra, las “almas» de los que han sido malos «están detenidas en aquel lugar”, no como una situación definitiva, sino como un paso previo antes de su ubicación final en el seno de la Sol, donde después de un tiempo indeterminado pasa a integrarse en la esencia universal de la Diosa-Madre Chaxiraxi.

“Esta tradición  solar se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar al Sol, y cada mañana a su salida por el Este aparecían en el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente. En muchas culturas este viaje de las almas en su morada solar se ha simbolizado con un carro; en Tenerife, este medio ha sido sustituido por pájaros y, en islas como El Hierro, se asimiló a una casa.” (Tejera Gaspar)

El concepto de Infierno en la sociedad guanche:

El concepto  que del Infierno en el ancestral pueblo guanche-entendiendo como tal a todos los primitivos habitantes de todas las islas del Archipiélago-nos ha sido trasmitido por los cronista y primeros historiadores de la invasión y sometimiento de esta nación, ha sido ciertamente manipulados por dichos cronista e historiadores, o al menos desarrollados desde una óptica etnocentrista, ya que la mayoría de ellos fueron miembros del clero de la secta católica y los otros estaban profundamente influenciados por un cristianismo fanático propio de aquellos tiempos.

En época más recientes, la actitud del estamento académico y docente oficial y oficialista sustentado por la metrópoli ha continuado manteniendo las misma primicias doctrinales que sus antecesores, repitiendo y repitiéndose continuamente, sin que en la mayoría de los casos se hayan preocupado en investigar de manera seria y coherente el rico legado espiritual y cultural recibido de nuestros antepasados plasmados en muchos documentos generados por el propio sistema, además de la riquísima historia oral de nuestro pueblo trasmitida mediante la Tamusni. Naturalmente de este apartado debemos excluir a un reducido grupo de docentes e intelectuales canarios, así como otros que lo han sido de corazón, los cuales han sido capaces de bordear las restricciones impuestas por el colonialismo y han ido aportando interesantes estudios sobre nuestra ancestral cultura, religión y tradiciones.

Veamos algunos aspectos en torno al Infierno relativos a la primitiva sociedad canaria
recogidos por diversos autores.

El Teide y las fuerzas fatídicas

Tal como recoge el profesor A. Tejera Gaspar: “De entre los fenómenos que forman parte de la cosmovisión guanche se hallan todos los relacionados con lo que denominaremos genéricamente como fuerzas del mal, seres demoníacos, fatídicos, espíritus malignos, que se ubican en puntos distintos del paisaje o se significan en forma animada en zonas determinadas de él, o se materializan en árboles, fuentes; en forma de animales. A todos ellos se les considera como seres animados y dotados de vida propia.

Los autores que transmitieron información sobre nuestros antepasados guanches, coinciden en afirmar que concebían al Teide como el lugar que albergaba las fuerzas del mal.

Es posible que estos fenómenos producidos por un volcán como El Teide, son los que expliquen su relación con las fuerzas malignas de la naturaleza, procedentes del mundo inferior y, posteriormente, concibiéndolo así en su cosmogonía y asimilándolo, por tanto, a todos los hechos negativos: seres demoníacos, espíritus malignos, etc. La propia denominación, Eheide, una de las variantes con que se conoce al Teide, ha sido considerada por diferentes autores con el sentido de «ser malo», «área fatídica», J. Al-varez Delgado (1945:38), explica Echeide bajo la forma Ech-Eheide, sería «paraje fatídico» y Teide  = T -Eheide significaría «el fatídico» o «el infernal», A, Cubillo ( 1983), piensa que Teyde puede asimilarse al verbo tuareg ESSED y que la forma ECHCHED, según el P, Ch, Foucauld significa «ser malo, ser fatídico», Asimismo, en la lengua de los kabilas de Argelia, se encuentra el primer fenómeno AZZED con valor de «ser malvenido». Este lugar, concebido como ubicación de las fuerzas malignas, se creyó la morada en donde se hallaban detenidas «las almas de sus predecesores que han sido malos» (Scory, en B, Bonnet, 1936:51).” (A.Tejera Gaspar, 1988:41)

La tradición literaria, como no podía ser menos, concibió al Teide como la ubicación del Infierno al interpretarlo a través de la cosmogonía cristiana.

“Los antiguos isleños lo llamaron Eheide que significa «infierno», por el fuego espantoso, ruido y temblor que solía hacer, por lo cual 1o consideraban morada de los
Demonios”. (L. Torriani, 1978: 176).

“con todo esto conocían haber infierno, y tenían para sí que estaba en el pico de Teide, y así llamaban al infierno Echeide” (A. Espinosa, 1980:35).

Al asimilarse el Teide con la concepción cristiana del Infierno se desvirtuó una realidad de difícil comprensión -porque se halla inevitablemente mediatizada, por quienes son portadores de una cosmovisión contrapuesta-, dificultando así comprender cuál fue su sentido real. De manera semejante sucede con la personificación del demonio «mas conocían haber infierno, i que solamente era para el demonio llamado Guaiota» (A. Sedeño, en F. Morales Padrón, 1978:378),

Parece lógico que este Guaiota o Guayota se asemeje a la concepción de las fuerzas malignas, pero sin que sepamos qué papel desempeñó en su cosmogonía, puesto que como hemos señalado, aquéllas se manifiestan de manera muy diversa. ¿Es acaso el símbolo máximo de las fuerzas fatídicas? En todo caso, la documentación que poseemos permite plantear otras lecturas alternativas, En una misma información que figura en la denominada Crónica de A. Sedeño, se hace referencia a la creencia de los guanches en un «demonio llamado guaiota (,',) i que hauitaba en el volcán del pico de Teide» (A, Sedeño, en F. Morales Padrón, 1978:378),

“Decían que el alma no tenía pena o gloria; más conocía haber infierno, y que solamente era para el demonio llamado guaiota y al infierno llamaban Echeyde, y que habitaba en el volcán del pico del Teyde así le llamaron  isla del infierno.” (A. Sedeño, 1983: 29)

De este pasaje de Sedeño, podemos deducir que guiota - guayota o Gabiot no es un demonio tal como lo conciben los católicos, un diablo cuyo reino se basa en las llamas eternas donde se achicharran aquellos que no siguen los preceptos de la iglesia católica.

Es en todo caso, un espíritu mediador entre la deidad y los hombres, que asume sobre sí los aspectos negativos de la comunidad. Tiene sus dominios en el Echeyde, es decir es en cierta manera un espíritu protector de los hombres y de lugar,  cuyos dominios  territoriales son el gran volcán, causa perenne de inquietud entre la población, por la amenaza que supone las erupciones del mismo, siendo misión del genio protector Guayota el velar por mantener al Teide calmado.

Además de su consideración de lugar fatídico por su propia naturaleza volcánica,  el Teyde era considerado un lugar de estacionamiento para los espíritus que no habían observado una vida honesta, sin que ello suponga una concepción de purgatorio o infierno según los dogmas judeos-cristianos, mas bien se produce un periodo de tiempo indeterminado durante el cual el espíritu esta sometido a un proceso de purificación antes de emprender el viaje a la Sol, tal como apunta el profesor Tejera Gaspar: “...Señalando además el lugar en que se hallan los espíritus de estas personas que han tenido una mala actuación en su vida, desde luego en un sentido seguramente diferente al que se le atribuye en la cosmogonía cristiana, pero que no somos capaces de comprender en su totalidad. Este lugar aludido (Echeyde) se emplaza en el Teide, confirmando su asimilación con una idea fatídica o “Ser malo” conque se identifica las fuerzas del mal, como hemos estudiado en éste mismo capítulo...” (Antonio Tejera Gaspar, 1987:49)

Como hemos dicho el concepto de infierno no es el mismo para los guanches y para los católicos. Para nuestros antepasados, este concepto se refiere a lugares fatídicos, sitios con connotaciones poco deseadas bien porque las energías telúricas de estos lugares sean negativas o bien porque en ellos hayan sucedido hechos luctuosos que afectan a la comunidad, adquiriendo así. la calidad de lugar fatídico, este aserto queda corroborado por el hecho de que gran número de lugares y más concretamente barrancos de nuestras isla ostentan el topónimo castellanizado de infierno, sin que ello presuponga ni está recogido en ninguna fuente que estos barrancos estén considerados como lugares de estacionamientos temporales de espíritus o maxios.

Al respecto el Dr. Bethencourt Alfoso nos legó un catálogo de topónimos correspondientes a la isla Chinet (Tenerife) con el nombre de Infierno, veamos:

“Veremos al tratar de la teogonía guanche, que situado Chinechi en el centro de la Tierra, si bien comunica al exterior por medio del Teide, parten de dicho antro subterráneos ideales a distintos puntos de la isla, que aún llevan el nombre del infierno por el papel que jugaban en su liturgia, como son: «El Infiernillo» o «Barranquillo del Infierno», en cumbre de Taganana; «Barranco y Salto del Infierno», en el Borgoñón, Tegueste; «Hoyo del Infierno», debajo del Clavel, en el Sauzal; «Salto del Infierno», en los Riscos de las Canales, cumbre de la Victoria; «Cueva y Salto del Infierno» en Barranco Hondo y «Barranco del Infierno», entre Victoria y Santa Ursula; «Barranco del Infierno», después de Llarena en La Orotava; «Barranco y Salto del Infierno», en el Puerto de la Cruz; «Barranco del Infierno», próximo a los barrancos de Ruiz y de la Furnia, entre Los Realejos y San Juan; «El Infierno» o «Purgatorio», en los Toscales de Guaja, Igueste de Candelaria; «Barranco del Infierno»; en Adeje; y «Barranco del Infierno», debajo de Mazca, en Teno de Buenavista».(Bethencourt Alfonso, 1991).

Seudónimo de Eduardo Pedro García Rodríguez.